La Unión del Simio (El Mono)

La unión del simio

El hombre esta acostado sobre la espalda, las piernas levantadas. La mujer se sienta sobre la parte trasera de los muslos de su pareja, usando los pies del hombre como un apoyo. La pareja se sujeta por las muñecas para asegurar una buena estabilidad. El hombre puede entonces levantar su pareja con los pies para iniciar una estimulación vertical. La mujer puede además aportar una estimulación suplementaria haciendo ondular su pelvis en un movimiento lateral circular. Sigue leyendo

Anónimos

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El cuarto estaba poco iluminado. Un caballero cierra la puerta del cuarto. Mira hacia la cama donde esta acostada boca arriba una dama en la cama. Se encuentra completamente desnuda, las sombras del cuarto no dejá verla completa. Se le puede observar, lo hace tener hambre. Esa hambre que le da a uno pero no es de ninguna comida. Es por la piel de esa persona que deseas dominar en ese momento. Camina hacia la ventana del cuarto, mueve las cortinas hacia los lados para que un poco de luz entre al cuarto. Cuando da la vuelta mira el rostro de la mujer que presenta una interrogante. “Para que tu cuerpo se vea mejor en este momento”. Ella sonríe con una sonrisa muy coqueta. Se mueve hacia su costado. Exponiendo ambos pechos hacia la luz. El tipo de mujer que hace hervir la sangre de un hombre.  “ ¡Señor! ¿Qué es lo que me vas hacer?” La mira mientras se sonríe una sonrisa malvada. Comienza a caminar hacia ella mientras se va quitando la camisa de botones y mangas largas que tiene puesta. Se pasa la lengua lentamente por sus labios, dejándolos mojados por completos. “No sabes que pasara” No lo dice en forma de pregunta. “Estas completamente desnuda en mi cama. ¿Pero no sabes que vamos a hacer?” Se sienta un lado de la cama, sube su vista de los pies hasta tu rostro. La mira como un cazador estudiando su próxima presa. Lentamente pasa la mano desde los pies hasta detenerse en sus muslos. Sus dedos se tornan en exploradores de nuevas tierras. Al llegar  arriba de la rodilla se detiene. “¿De verdad no sabes que pasará en este momento? Estoy seguro que sabes muy bien”. Mientras ella se muerde sus labios. Comienza a mover su mano hasta llegar sus muslos. Sus piernas abren como la compuerta del castillo, otorgando una invitación táctica a continuar con el gozo. Con un solo movimiento introduce el dedo profundamente. El gemido que acompaña el moviente es delirante. El solo sonríe al verla que su cuerpo se retuerce de placer al realizar esta movida. “¿No esperabas eso verdad?” Ella no dice nada solo puede siente el movimiento dentro que le quita todo forma de expresarse. Lentamente retira su dedo de ella, solo siente como su cuerpo tiembla a la situación que esta pasando.

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La Unión Suspendida

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También conocida como “la postura de pie”. En esta postura la mujer se agarra a la espalda del hombre y entonces enlaza de la manera la más firme sus piernas alrededor de su cintura mientras él la sostiene por les nalgas y la espalda. La mujer puede además posicionarse de espalda a una pared, que le puede servir de apoyo sustentador suplementario. Sigue leyendo

Amor de Café

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Le arranco la camisa, los botones vuelan, con el hambre de un náufrago nos comemos mutuamente la boca, nos besamos salvajemente mientras manoseo su cuello con mis manos. Me quita la ropa a tirones. Ese look de oficinista me vuelve loco, tan pulcra, con sus pequeños anteojos de marco negro, y a la vez tan indecorosa con su ropa interior de encaje…rebotamos contra los azulejos en las paredes del baño, sin darnos cuenta activamos el ruido a turbinas de un secador de manos y casi instintivamente nos encerramos en un cubículo, ella cierra la puerta. La tomo por detrás, le beso el cuello y nuestros brazos se suman, se multiplican, la tomo del pelo, desarmo ese prolijo y hasta prepotente rodete, y la hago agachar brutalmente tironeando de pasión, su espalda era hermosa, impoluta, perfecta. Era rubia, traslúcida, blanca como la nieve, solo un lunar en su costado derecho interrumpía aquella escultura en mármol, le dejo el corpiño puesto pero le levanto la minifalda, sus nalgas resplandecían.  Bajo mis pantalones, corro su diminuta ropa interior blanca y… Sigue leyendo

El Bambú

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A partir de la posición del misionero, la mujer desliza una pierna sobre el hombro de su pareja que echa simultáneamente su rodilla hacia delante. Después de varios instantes en esta posición, la mujer baja su pierna y repite el mismo movimiento con la otra pierna. Cada movimiento debe ser repetido varias veces. Sigue leyendo

La unión del Antílope

Antílope

De rodillas sobre el suelo, la mujer se yergue tomando apoyo contra el borde de la cama. El hombre la penetra por detrás, erguido sobre las rodillas.

Si la postura no funciona correctamente la mujer puede guardar sus piernas abiertas, colocándolas por ambas partes de las de su pareja para ofrecer una apertura vaginal máxima, o cerrar sus muslos uno contra el otro para comprimir la vagina y así apretar la Pene. Sigue leyendo