No al sexo oral

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Hay personas a las que no les gusta dar o recibir placer oral, sí, sí, como lo oís. Sobretodo cuando es el sexo oral femenino. Misma conducta a la inversa, diferentes motivos. ¿Qué podría llevar a odiar el sexo oral? Es una pregunta que nos han hecho muchas personas y estamos dispuesta a llegar al fondo de la vagin… de la cuestión para averiguarlo.

No quiero dar placer oral

Motivo número 1: el sabor es desagradable.
Eso tenemos que admitirlo todas, el sabor de nuestras partes no tiene por qué ser el mejor del mundo, depende mucho de cada persona. Cada una tenemos un sabor diferente, aunque parecido, que no tiene que ver en absoluto con la higiene personal. Aquí no entra cuántas veces te lavas, sino cuál es tu sabor propio y característico. Consejo: Si tuviste una mala experiencia,  quizá quieras volver a intentarlo. Prueba con los lubricantes de sabores. Reducirán el olor y, a decir verdad, ¡algunos están deliciosos!

Motivo número 2: el olor tira para atrás.
Si este es tu motivo, es comprensible. Tiene que ser muy desagradable meter tu boca en un sitio que huele igual a los pescados podridos de Asterix y Óbelix. Aunque puede haber una explicación para semejante hedor:

  1. Su olor corporal es muy fuerte, lo cual no tiene demasiada solución, salvo que se lave justo antes de practicar sexo oral o lo practiquéis en la ducha (quizá esto reduzca un poco ese olor).
  2. Quizá la mujer sufra vaginosis bacteriana, una afección que provoca un “olor a pescado” muy característico. Consejo: El médico podrá echarte una mano con ello (no literalmente, claro) y tomad precauciones, podría infectarte a ti también.

Motivo número 3: le da repelús.
Puede que simplemente los genitales no gusten físicamente, tiren para atrás de hecho. Es más común de lo que parece. No a todo el mundo le gusta la forma de sus genitales o los de su pareja (para qué engañarnos, no tienen una forma demasiado atractiva). Consejo: Probad a mirar vuestros genitales, a conocerlos, quizá así podáis aceptar mejor los de ambos. Otra opción puede ser vendarse los ojos. No verá nada y además puede convertirse en un juego bastante divertido. Piensa sobre ello, quizá os guste esta idea.

Motivo número 4: no disfruta haciéndolo.
Es un motivo tan válido como cualquier otro. Hay prácticas que no tienen por qué gustar aunque a otras personas sí. Las relaciones sexuales están para ser disfrutadas y vividas en libertad, sin ningún tipo de presión o coacción por parte de nadie. Si pides a tu pareja que lo haga pero no quiere porque no le gusta, deberéis hablarlo; en estas cosas, la comunicación es primordial. Si no lo acepta, tendréis que buscar una solución que no os desagrade a ninguno de las dos.

Motivo número 5: creo que no voy a saber hacerlo.
Si lo que le da miedo es no satisfacerte, es el problema que más fácil solución tiene. Pídele a tu pareja que te deje enseñarle, cómo quieres que te lo haga.  Puede convertirse en un juego muy divertido, maestra y aprendiz, y será una manera de quitarse ese miedo (entre otras). ¿A qué estás esperando para que te den una lección?

No quiero recibir placer oral

Motivo número 1: sentirse desprotegida.
En el sexo nos entregamos en totalidad, damos nuestra confianza a la otra persona. Y ahí reside el problema, muchas mujeres tienen miedo de entregarse a la otra persona. ¿Por qué? Por lo general, son personas que tienen miedo de perder el control, de dejarse llevar y sienten que serán vulnerables, que la otra persona romperá la coraza que las protege. La solución a esto pasa por aprender a dejarse llevar, aprender que no todo podemos controlarlo. Suena fácil, pero no siempre lo es. Si sientes que eres incapaz, acude a un/-a sexólogo/-a que te ayude a ello.

Motivo número 2: no consigo abandonarme.
A muchas mujeres les cuesta abandonarse en el sexo y su cabeza acaba yéndose al supermercado o a las tareas que tienen que hacer hoy. El problema reside en no saber abandonarse a las sensaciones, no saber disfrutar de la relación sexual. Quizá un masaje previo ayude a meterte en faena. Si no lo consigues, quizá es hora de acudir a un/-a sexólogo/-a.

Motivo número 3: no me gusta la sensación.
Por supuesto, no tiene por qué gustarte. Cada cuerpo es un mundo y, como tal, cada cuerpo tiene una manera diferente de disfrutar. Si has descartado cualquiera de las otras opciones, quizá simplemente la sensación no te guste o sea demasiado intensa. En el primer caso, no pasa nada, seguro que tienes muchas más maneras de disfrutar. En el segundo caso, si aun siendo demasiado quieres intentarlo, prueba a que tu pareja lo haga de una manera más externa, sin tocar directamente el clítoris.

Como veis, hay tantas razones como personas. Estas son sólo algunas de las muchas razones que pueden llevar a una mujer a rechazar el sexo oral. Esto no las convierte en bichos raros, simplemente tienen otras maneras de disfrutar. Si crees que es por algo que tiene solución, quizá debas explorarla; si estás convencida de que no quieres, ¡disfruta del placer que nos brinda el resto del cuerpo!

Y tú, ¿eres de los que disfruta del sexo oral o no?

(Fuente: Mirales)

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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