Azotes Caseros: El Látigo.

product_7789

Pese a estar vinculado al mundo más salvaje y sadomasoquista del BDSM por la gente vainilla, o recién iniciados, el látigo es casi una pieza fundamental para cualquier tipo de relación BDSM y cada vez más roba protagonismo a los juguetes sexuales típicos, como los consoladores, en las mentes y las habitaciones de los habitantes del mundo tierra. Para bien o para mal lo que ha enseñado 50 Sombras de Grey es que puede usarse sin un dolor extremo, y a veces hasta sin el mismo, sino para proporcionar unas placenteras caricias que chasquean en nuestro trasero o cualquier zona del cuerpo. Si es que Indiana Jones ya sabía lo que hacía, necesitaba algo para sus viajes si se quedaba solo y necesitaba placer. Ai pillín.

Ahora bien, cierto es que un buen látigo (o cualquier otro objeto de la “familia” del spanking) debe cumplir unas medidas y unas normas, sobretodo por seguridad, y no puede usarse ni hacerse a la ligera. Así que por ello vamos a mostraros un ejemplo de cómo fabricarnos nuestro propio látigo y dejar a un lado la zapatilla de la abuela. Seguramente habrás leído que para hacer un buen látigo casero y que proporcione algo más de dolor y “calor” es bueno usar la parte de plástico de los cables eléctricos. Personalmente no los recomendamos, es un material que puede variar la dureza y elasticidad por el ambiente.

Pasos

1.- Corta tres trozos de cuerda/cuero que midan al menos tres veces la longitud final de tu látigo. Por ejemplo, si quieres que tu látigo terminado tenga 2,74 m de largo, corta cada pedazo de cuerda de 7,32 m.
Para que sea más manejable recomendamos que los trozos sean de 76,2cm de largo y 2,5cm de ancho.

2.- Alinéalas.

3.- Ata un nudo simple en la parte superior del cuero, aproximadamente 1 pulgada (2,5 cm) debajo del extremo de las hebras. Corta una tira de cinta adhesiva y pega el nudo a tu mesa de trabajo. Esto sostendrá temporalmente las hebras de cuero en su lugar y hará que sean más fáciles de trenzar.

4.- Anuda las tres cuerdas juntas en un extremo de forma segura. Trénzalas hasta que la trenza sea de aproximadamente de 3 pies (0,91 m) de largo. Anuda las cuerdas juntas al final de la trenza. Este es tu mango. Todavía tendrás varios pies de cuerda arrastrando de la trenza.

5.-Envuelve la trenza en cinta adhesiva. Esto hace que el mango sea más robusto y menos probable de que se marchite. Puedes envolverlo varias veces, cuantas más veces lo envuelvas, más resistente será.

6.-Recorta las cuerdas a una longitud que quieras, de 6 pies (1,83 m) cada una harías tu látigo aproximadamente de 9 pies (2,74 m) de largo. Si estás haciendo esto para un niño, un látigo más corto sería lo ideal.

7.- Coloca la tres hebras de manera que descansen verticalmente una al lado de la otra. Lleva la hebra de la derecha sobre la del medio de manera que quede en el centro. Leva la hebra de la izquierda sobre la nueva hebra del medio de manera que quede en el centro. Repite esta técnica hasta que sólo queden 2 pulgadas (5 cm) de hebras sin trenzar. Ata el final de la trenza con un doble nudo.

8.- Retira la cinta adhesiva de la parte superior de la trenza. Dobla 5 pulgadas (12,7 cm) de la parte superior de la trenza. Corta una tira de cinta adhesiva y envuélvela alrededor del doblez. Corta cualquier hebra suelta con las tijeras.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado.
No olvidéis comentar y compartir esta entrada en vuestras redes sociales. Es un minuto y ayuda inmensamente a la web.

firmagrey

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s