Mi Primera Orgía

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Agosto de 2009. Yo tenía 19 años. Era por la tarde y estaba en la playa con mi amiga Sandra (ella me incomoda muchas veces porque ella es amante del topless, cosa que a mí particularmente no me gusta) cuando me llamó Iván para acudir a su fiesta de cumpleaños. Nos invitó la semana pasada así que ya teníamos toda la ropa a mano. En la conversación nos dijo que estaba cerca: resulta que alquiló una casa cerca de la playa. Ambas acabamos de recoger todo y empezamos a caminar un rato por la playa hasta llegar a la casa. Ahí encontramos otro grupito de chicos y chicas, en total seríamos unos veinte, ahí ya estaban escuchando música, bebiendo… lo típico. Subimos a dejar las cosas, cogimos un par de cervezas y yo fui a buscar a Iván. Lo encontré en la cocina, hablando con otros chicos.

– Hola guapo. – Le dije sonriente y dándole dos besos.
– Vaya, ¿solo eso? – Me dijo sonriente.
– ¿Esperabas algo más? – Le dije picarona bebiendo de mi cerveza.
– ¿Y tu amiga? No creas que me he olvidado de lo que hiciste el otro día por mí. El regalo de cumpleaños viene luego, cuando estemos solos. – Le dije tocándole el paquete.
– No sé. Nos hemos separado abajo con las bebidas. Yo tenía que subir a saludarte antes.
– ¿Y eso?
– Bueno. -Dije mirando si venía alguien- Me hiciste algo, así que yo vengo a agradecértelo.
– Quizá es antes de lo que te esperas -Me dijo besándome el cuello y tocándome.
– Ahora no, hay mucha gente. – Le dije apartándole, tímida.
– Debo confesarte algo.
– ¿Qué? – Dije extrañada.
– Los colegas que me has visto antes… bueno, me han dicho que han invitado al resto diciendo que esto va a ser una orgía.
– ¿Qué? -Dije sulfurada.
– Lo siento.
– Es una broma. -Le dije dejando la cerveza en el mármol de la cocina.
– No.
– Me voy.
– Quédate, por favor.
– No pienso quedarme aquí para que me folle cualquiera. ¿Qué le digo yo a Sandra? – Le dije en voz baja muy alterada.
– Bueno, ella parece que está encantada -Miré al piso de abajo desde la cocina y ya se estaba enrollando con un negro- Quédate. Te lo compensaré.
– No, no.
– Mi regalo de cumpleaños. Te pido que te quedes.
– Está bien -Dije tras pensarlo un rato- Pero yo decido lo que hago.
– Lo entiendo.

El tiempo fue pasando. La gente cada vez está más borracha y más excitada. Yo ya llegaba un rato en el cuarto con Iván.

– ¿Te falta mucho?
-Espera, no seas impaciente. ¿Te gusta? – Dije saliendo del baño, vestida con un disfraz de colegiala.
-Estás tremenda.
– Sabía que te gustaría. Vi un póster tuyo en la habitación.
-Sí, pero en el mío ella tiene un collar y una correa.
-Todo se puede arreglar. Ya te dije que hoy es tu cumpleaños y yo soy tu regalo.

En ese instante vi como la parte baja de los pantalones de Iván comenzaba a aumentar. Le besé apasionadamente tocándole los huevos por fuera del pantalón, le desabroché la bragueta y metí la mano sin dejar de besarlo. Empecé a masajearle los huevos, viéndolo cada vez más excitado y luego lo acompañé haciéndole una paja. Él estaba tan excitado que en pocos minutos se corrió en mi ropa. Se avergonzó por haber durado tan poco, lo que el
aún no sabe a día de hoy es que es un tipo de masturbación que acelera la eyaculación. Entonces me dispuse a empezar a chupársela ante su negativa de que tardaría un poco en empalmarse. En ese instante le dije “hoy me tienes toda para ti, haré lo que pidas” y su mente y cuerpo reaccionó permitiendo a su polla seguir erecta todo el rato.

Empecé a chupar salvajemente, insertando casi toda su polla de 17cm en mi boca y garganta, acariciando sus huevos y lamiendo su glande con mi lengua. Estábamos muy excitados. En un instante entraron de sopetón Sandra y Carlos
acompañados de tres chicos más. Yo primeramente no quería participar en ningún juego con más gente que no fuese Iván, pero ante su mirada de excitación ante la posible idea de estar con dos chicas más en la sala me hizo dudar.

– ¿Estás segura?
– Soy tu regalo, ya te lo dije. ¿Qué quieres tú?
– Que os podamos usar como queramos el rato que queramos.

Ambas nos miramos, era la primera vez que estábamos en una habitación las dos juntas teniendo sexo. Por la mirada de Sandra entendí que le daba igual.

– Vale -Dije.

Empecé a morrearme con Iván mientras le tocaba su polla. Yo luego noté como alguien me estaba masturbando mi vagina y tocando los pechos desde atrás, me giré y vi a un chico pelirrojo feo pero musculado y me fui a besarlo. Iván estaba muy excitado, eso era lo que más me excitaba a mí. Así que bajé unos cuantos centímetros y me dispuse a chupar la polla de ese desconocido que respondía al nombre de John y le enseñé mi culo a Iván para que lo usase a su antojo. Entre ambos me quitaron la ropa y me tumbaron boca arriba, seguí chupando la folla de John (y que uso casi para follarme la cara) e Iván se desnudó dejando entrever esa tableta de chocolate que tanto me excita (lubriqué más y eso él lo notó) y empezó a follarme vaginalmente muy rápido y duro como a mí me gusta. Estuvimos así como 5 minutos. Luego John le pidió a Iván cambiar pero ambos querían follarme. Así que John se colocó debajo de mí y empezó a follarme (analmente) e Iván seguí follándome vaginalmente, sobándome los pechos, besándome apasionadamente. En eso Sandra puso su vagina en mi cara para que le hiciera sexo oral. Me negué a hacerlo, pero Iván y los chicos nos recordaron que aceptamos hacer de todo. Así que ella apoyó bien su vagina en mi cara y empecé a chupárselo como nunca. Sus fluidos cada vez eran mayores y se corrió algunas veces en mi boca mientras ella tenía a sus dos chicos masturbándoles y chupándosela. Iván, John y Carlos nos dijeron que ya estaban casi listos.

Así que Sandra y yo nos bajamos de la cama, nos colocamos de rodillas y empezamos a chupar, masturbándoles y tocándoles los huevos. A su vez ellos nos tocaban los pechos, nos tiraban del pelo…era muy excitante. Cuando tuvieron ganas, ambas abrimos nuestras bocas y se corrieron en un vaso.

– ¿Te gusta? -Dijo Iván agarrándome del pelo. Asentí mordiéndome los labios.
-Pues tenéis dos opciones: tragar ambas lo que hay aquí o besaros con el semen en la boca. La elección correcta tiene premio, la otra no. Ambas nos miramos.
– Nos besamos.

Acto seguido nos dieron el vaso, todo el semen fue a parar a mi boca. Nos besamos y luego lo que cada una tenía esparcido lo chupó y se lo tragó.

-Buenas chicas. Pero esa no era la opción correcta. -Iván miró a Karl- Trae a Sussy y sus amigas. Dile a Sussy que se podrá divertir. El resto salid de la sala.

Yo no sabía bien qué pasaba. Solo vi a Sandra salir escoltada por esos tres chicos que no paraban de sobarla y al salir gritaron “¿quién se apunta?”. Mientras yo veía como salían y Karl empezaba a buscar a esa tal Sussy, no me di cuenta cómo Iván me esposó las manos a la espalda. Justo después me tiró fuerte del pelo y ahí es cuando noté que estaba esposada. “Ven aquí perrita” dijo poniéndome un collar con correa.

– Me has hecho daño, ¿qué haces? – Le dije muy confundida y asustada mirando el collar e intentando liberarme.
– Este es tu castigo por no cumplir del todo mis deseos. Hoy es mi cumpleaños y me dijiste que podía hacer contigo lo que quisiese, ¿cierto?
– Sí, pero te has pasado tirando del collar. Suéltame.
– No voy a hacerte nada que te lastime ni a aprovecharme de ti. ¿Confías en mí?

Titubeé. Lo tuve que pensar bien. Jamás había hecho algo así. Me encontraba indefensa.

– Si quieres paramos, hace años que quiero probarlo. Y ahora quiero hacerlo contigo.
– Iván, es que estoy confusa.
– ¿De lo que sientes por mí? ¿O de lo que siento por ti?
– Ambas.

Me besó como nunca. Me agarró fuerte del pelo, me arrimó a su cuerpo y me besó por toda mi boca y cuello tocándome el culo, como a mí me gusta mientras un chico me besa.

– ¿Qué soy para ti? – Le pregunté.
– No eres una chica cualquiera si me preguntas eso. Hace semanas que nos vemos casi cada noche. Quiero ser tu pareja. Pero necesito que confíes en mí.
– Confío en ti.

Se lo dije después de un beso apasionado y luego con mi cuerpo le indiqué que estaba dispuesta a todo bajando mi cabeza mirando al suelo. Unas semanas atrás leí que eso hacían las sumisas así que lo apliqué.

– Ahora sólo hablarás cuando yo te diga, ¿entendido? Por un rato vas a ser mi esclava. ¿Entendido? Ahora soy tu AMO. Cuando te deje volver a hablar te dirigirás a mí como AMO Iván o sufrirás las consecuencias. -Dijo mientras empezó a masturbarme.

Llamaron a la puerta y les ordenó pasar. Tras eso y una bofetada me ordenó abrir la boca y me introdujo una mordaza con un extremo fálico. Sussy y dos chicas más entraron a la habitación. Todas ellas vestidas en plan “sado”. Intenté incorporarme, esta vez sí que un poco incomodada y nerviosa. Dije que no con la cabeza y le indiqué con la cabeza que me soltase.

– Tranquila perrita. No vienen a hacerte daño. Quiero que nos divirtamos. ¿Confías en mí? Sé que no te gusta estar con mucha más gente así. Pero hoy es mi cumpleaños. ¿Seguimos?- Dijo tras tirar de la correa hasta tener él su oreja en mi cuello.

Volví a pensarlo unos momentos y le hice ver que sí. Se fue a un armario y de ahí sacó una bolsa que dejó en el suelo. Volvió a colocarme las bragas primeramente hasta media altura para luego introducirme un vibrador en el ano y otro en el coño. Los encendió al máximo y me subió las bragas. Era demasiado para mí, no quería esa situación y los vibradores no hacían más que excitarme. Entonces el metió su mano entre mis bragas y empezó a tocarme. Empecé a mojarme más que antes.

– Toda tuya Sussy.
– ¿Y tú?
– Por ahora solo miraré.
– ¿Seguro?
– Para esto la he hecho venir hoy.

Yo me quedé perpleja. Jamás imaginé que mi condición de bisexual la utilizase para eso. Lo miré extrañada y en sus labios me pareció leer “sorpresa”.

– ¿Seguro? Bien. Laura, Samy, protocolo.

Ambas me cogieron y me tumbaron en la cama. Acto seguido ataron pies y manos a la base de la cama liberándome de las primeras esposas y esposándome nuevamente. Acto seguido Sussy se colocó cerca de mi cara, apartó un poco su falda e introdujo la polla de goma que tenía mi mordaza y empezó a follarlo. Justamente después sus sumisas, que pude ver al entrar que eran muy desinhibidas, se acercaron a mis zonas y empezaron a lamerme y a masturbarme mi clítoris y pezones. Estuvieron así como un cuarto de hora y yo además tenía prohibido correrme. Cinco minutos antes tuve la osadía de correrme con una eyaculación y lo pagué siendo liberada de la cama (pero seguí estando esposada al collar) para a cuatro patas comerle el ano a Sussy  que estaba sentada en la cama mientras ella azotaba la espalda y las dos sumisas me lamían el ano y la vagina.
Tras esos diez minutos de dolor y placer a la vez, me acercaron a una silla a la que me fijaron y amordazaron abriendo bien mi coño. La silla era de madera muy rígida y permitía a la persona sentada lamerle el ano también ya que la parte del asiento apenas existía. Ahí es cuando Iván se acercó a Sussy.

– ¿Cómo la ves?
– Es buena. Pero aún tiene miedo. Creo que para ti está bien.
– ¿Y ahora? ¿Le preguntamos qué quiere hacer?
– Eres el AMO. Se hará lo que Tú digas. Cuando seáis AMO y sumisa, se hará lo que tú digas. Su opinión no importa. Por eso ya empezarás ese tipo de relación sabiendo sus gustos, preferencias y límites.
– ¿Tú que me recomiendas?

Tras una risa picarona le indicó a Laura un último protocolo señalándole el número cuatro con las manos. Volvieron a introducir en mi ano y vagina los vibradores de antes. Solo que esta vez impidieron que saliesen tapando los orificios de salida con cinta. Acompañaron esa situación con unas pinzas en mis pezones. Les indicó de salir y le indicó lo mismo a Iván. Salieron de la estancia. Solo cuando Iván volvió supe el tiempo que había pasado. Me confesó que sólo pasaron 45 minutos, pero a mí me pareció una eternidad. Tras eso nos besamos, estuvimos hablando, y nos tumbamos en la cama. Al despertar me encontré a Iván trayendo el desayuno.

– Ya estás despierta.
– Sí. Me duele todo.
– Es normal. ¿Te duele mucho? ¿Me pasé con la idea?
– Algo. No me lo esperaba. Por un momento pensé en irme.
– ¿Qué hizo quedarte?
– No lo sé. Tú. La situación…
– ¿Te gustó?
– Aún no lo sé.
– ¿Te sigue gustando la idea de ser mi novia?
– Sí.
– ¿Lo de ayer es algo que te guste?
– Algo. No quería decírtelo antes para no asustarte. ¿Supone algún problema?
– No lo sé. Pero por ahora somos tú y yo. Nadie más. ¿Entendido?
– Claro cielo.

Tras eso nos besamos apasionadamente e hicimos el amor en la postura del perrito durante 20 minutos para luego él correrse en mis pechos.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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firmak

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