Relato de médicos

Acababa de llegar al hospital, todavía sentía las palpitaciones vaginales por el orgasmo alcanzado después de la deliciosa masturbación que había experimentado durante el baño antes de salir rumbo al hospital. Todavía continuaba con la fantasía de tener una affaire con un paciente…..eso no había podido llevarlo a cabo dado que apenas tenía unas semanas de haber llegado a ese lugar, pero la idea fija de que alguna de esas noches, un paciente atrevido se prestará a mi fantasía.

Ese día, bajo mi bata blanca, portaba un sexy vestido, a la mitad de mis piernas, algo entallado pero dejándome moverme con libertad, escotado sin ser provocativo, pero lograba dar una idea de mis curvas y mis atributos pectorales, en resumen, era un vestido sensual que me había lucir como me sentía, femenina y provocativa. Me colgué el estetoscopio y en una de los bolsas de mi bata coloque un termómetro rectal, que me habían dado cuando estuve en pediatría y tenía que devolverlo, así que para que no se me olvidará lo puse dentro de mi bolsa.

Al llegar a la estación, me dan la carpeta con tu expediente: “Masculino, 38 años, con dificultad respiratoria con taquicardia, nerviosismo excesivo…….”. Sonrió con Lorena, una enfermera a cargo, y le menciono  que yo haré que se calme el tío, una risita pícara y me retiro rumbo a tu habitación.

  • Hola, Niko, verdad? -Pregunto cortés.
  • Si Doctora. Haces una pausa, esperas escuchar mi nombre a lo que te contesto coqueta: Dra. Paola Vialli, y “ahora dime en que te puedo ayudar”-, bajo la mirada para leer lo escrito en la hoja.

Vuelvo la mirada en ti y continuo…”dificultades para respirar, taquicardia…..dime Niko estas preocupado por algo?. Mientras te realizo la pregunta me acerco a ti, extiendo mi mano para que me des la tuya y ayudarte a sentarte.

Nervioso contestas, por temor a no saber que te estaba ocurriendo: “Pues no dra., no tengo nada de peso como para llevarme a este estado, pero me preocupa esta sensación de que me falta el aire”.

“Tranquilo cariño, voy a revisarte minuciosamente y para eso voy a pedirte que te descubras la camisa”…..me quedo pensativa….”mejor pasa al cuarto de baño y te saques toda la ropa, incluyendo la interior y te pongas la bata que ahí está con la apertura hacia atrás. Anda apura”.

La situación se empieza a tornar muy erótica y excitante que podría percibir que lo estabas disfrutando tanto como yo, la sola idea de estar desnudo frente a tu dra. La cual también te provocaba pensamientos picaros de mi y te ponía excitado. Al quitarte la ropa pasa por tu mente la idea de de ser tocado por aquella mujer que te iba a examinar. Aunque te preocupaba sentirte así de agitado ahora te ocupaba más tu dra.

Al salir me buscas con la mirada y lo que encuentras es verme de espaldas, agachada frente al armario sacando unos medicamentos, pudiste verme las torneadas piernas y yo al escucharte llegar me levanto despacio revoloteando mi cabellera rizada. Me dirijo a ti: “Estas listo para tu revisión?”…me afirmas tímido con la cabeza, tus manos sostenían la bata para q no se abrirá, eso me causa gracia y te pido q se recuestes en la camilla.

Me acerco a ti, tú tiemblas, te cubro con una frazada dejando la parte superior descubierta, bajo un poco la bata para poder introducir el estetoscopio, te menciono que estará frio, me inclino hacia ti mientras me lo coloco en mis oídos y lo coloco en tu pecho, te sonrió y me tienes tan cerca  que por poco te rozan mis pechos en ti, el olor de mi perfume te llega y te empieza a provocar, es una fragancia realmente agradable. Mi mirada oscila entre tus ojos y el vacio, te pido en varias ocasiones inhales y exhales lo cual haces sin replicar. Al cabo de un rato te digo que te gires sobre tu lado derecho, dándome la espalda, abro la bata para seguir escuchando tu respiración, la frazada apenas llega al inicio de tus nalgas, por lo que intuyo la rayita que inicia al terminar tu espalda, la vista es tentadora,  esas redondas nalgas…..

Estas a mi disposición, ahora es tu espalda la que percibe mi cercanía, mi respiración, calmada detrás de tus oídos, te empieza a calmar, el nerviosismo poco a poco se va convirtiendo en algo mejor, retiro el estetoscopio de tu espalda, y de mis oídos. Mis manos auscultan tu cuello, buscando alguna rigidez extraña, pero en eso noto que estas algo caliente, posiblemente fiebre…….y recuerdo que en mi bolsa traigo el termómetro rectal y creo que lo voy a utilizar…..

“Niko, en los pulmones y bronquios no se escucha nada anormal, así que tranquilo”, mis manos continúan en tu cuello y empiezan a bajar por tu espalda, palpándola, pero puedo notar que tienes fiebre”. Al escucharme quieres girarte pero yo no te dejo, y pongo mis manos en la parte baja de la espalda y nalgas y continuó diciéndote ante la sorpresa de sentir mis manos en esas partes, sin embargo no opones resistencia: “Niko, tendré que tomarte la temperatura, pues en el caso de traer fiebre será necesario inyectarte, ya que está no debe subir; así que pórtate bien porque la tendré que tomar rectalmente”. Yo sonrió, me encantaba y excitaba la idea de hacer eso, mientras tú te quedas mudo, no sabías si era broma o que, pero te quedas quietecito esperando sentir el termómetro entrar en tu ano.

“No quiero que vayas a moverte, lubricare la zona para que no se dificulte la penetración!” Mi voz sonaba sensual, la palabra penetración te turbo un poco, la sensación de expectación crecía, estabas siendo dominado por una pequeña y rubia dra. La cuál tenía el control de la situación, pero te lo pedía muy cariñosamente. “Muy bien cariño, quiero que estés relajado, me pondré los guantes”. No puedes verme sin embargo el olor a látex te llega y el sonido ocasionado al ponérmelos, el sonido del hule al estirarse, la sensación de mis manos vestidas con los guantes eran más que confortante, era especial, y sientes como aquellas pequeñas manos empiezan a separar una nalga de la otra pudiendo percibir como el ano quedaba descubierto ante mí, instintivamente las aprietas y contraes el esfínter anal, yo te doy una leve nalgada. “Vamos pórtate bien cariño, no va a dolerte”. Poco a poco empiezo a introducir el termómetro en ti, unos quejidos leves de tu parte, y una nalgada más.

“Ay, dra. Que me ha dolido!!!. Me dices. Yo me acerco a tu oído, por tu espalda, y te susurro que deje de quejarme, que debo portarme bien o no habrá premio. Al escucharme veo como sueltas las nalgas y yo lo aprovecho para meter hasta el fondo el termómetro, acto seguido un grito tuyo.

Al tener adentro este, te cubro las nalgas y me paso al frente de ti, la excitación  mía es   demasiada, y al estar viéndote noto que de tu parte es igual, tomo una silla y la acerco a la camilla y me siento frente a ti, veo mi reloj y te comento que el termómetro deberá estar 5 minutos dentro, tu cara de sufrimiento me prende más y te sonrió maliciosamente. Estas empezando a disfrutar mucho todo esto.

Nos miramos unos instantes sin decir palabra alguna, reconociéndonos, pero no era necesario decir nada, nuestros cuerpos hablaban por sí mismos, ambos estábamos deseosos de hacernos el amor, sin embargo tú algo tímido frente a tu dra. Y yo tímida igual pues no quería sentirme imprudente ante mi paciente. Vuelvo a ver el reloj, exclamo levantándome de la silla, “Es hora de saber si tienes fiebre”. Me voy detrás de ti y muy despacio empiezo a retirar el termómetro de tu ano, he abierto ligeramente tus nalgas, sientes firmes mis manos sobre ellas. Sientes cuando lo saco por completo, aunque se me dificulta ya que tienes contraído el esfínter. Te quejas nuevamente, y de nuevo recibes un par de nalgadas seguida de una reprimenda de mi parte pidiéndote te comportes. La sensación de ser sometido por tu dra he provocado una erección, me he dado cuenta.

Al saber que ya no tienes el termómetro dentro te pones boca arriba y ves como mi rostro cambia, y tembloroso me preguntas si algo anda mal con su temperatura. Cierro mis ojos afirmando la pregunta. “Tienes casi 39°, tienes demasiada fiebre!!….lo siento, tendré que pincharte en la nalga un antipirético”. Al oírme, tus ojitos se ponen vidriosos, desconocía el pavor  que le tienes a las inyecciones. No pierdes ninguno de mis movimientos, de cómo voy y saco la jeringa y el inyectable, de la sensualidad con la que te observo aterrado cuando lleno la jeringa con el liquido espeso, de lo que grito en silencio y todo esto se complementa con el olor del alcohol, que impregna toda la habitación.

Me acerco a ti con la jeringa cargada, me miras temeroso, lo puedo ver, así que trato de calmarte: “Vamos cariño, se valiente, y gírate, mira que tengo que bajarte esa fiebre”. Al ver que no reaccionas te ayudo a voltearte, poco a poco voy viendo de nuevo esas nalgas que tanto me atraían y percibías mi excitación por lo que iba a hacerte. Era como si estuvieras petrificado, me dejabas actuar a mi antojo, al tenerte boca abajo, acerco el algodón a la zona a limpiar y la froto suavemente, en eso reaccionas y pones dura la nalga. “Pórtate bien, o tendré que darte unas nalgadas”. Veo que no lo haces, así que zas, zas, zas  las nalgadas aflojan el músculo y de un solo movimiento el pinchazo.

El grito se que se escuchó en todo el hospital, pero en urgencias es muy común, así que nadie vino a tu llamado, yo seguí bombeando el liquido que a medida que entraba te producía un fuerte ardor que te hacia llorar, mientras te consolaba diciéndote que si te portabas bien ibas a recibir un premio. El tiempo que tarde en inyectarte todo el líquido se te hizo eterno, y es que lo hice muy despacio para que no cristalizara. A cada instante crecía más y más mi excitación, era muy caliente para mí verte de esa manera ante mí.  Al fin termine y saque de tu nalga la aguja, tapando el piquete con el algodón, empecé a sobarte, te quejas sin embargo no te hago caso y continuo, pero a cada momento te consuelo y te prometo que recibirás un premio y sé que va a gustarte.

 

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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firmagrey

2 comentarios en “Relato de médicos

  1. Es simplemente genial, como desearia que el relato fuese una realidad en la que yo psrticipase,me daria igual de que ,llevo toda la vida buscando a alguien con quien estrenarme.

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  2. Gracias por tu comentario, nos ayuda a crecer.

    Nosotros te aconsejamos y te atrevas a probarlo. Hay un sinfín de clubs y foros BDSM dónde conocer gente y no esperar una eternidad

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