Rondó Veneciano

venetian_carnival_mask_-_maschera_di_carnevale_-_venice_italy_-_creative_commons_by_gnuckx_4816724504

– Podéis llamarme Chiara- al hablar su aliento rozaba la piel de Cavallieri y le hacía sentirse todavía más atraído por ella. Le había dado un nombre que sin duda era falso pero al notar sus labios buscando de nuevo su boca Alfredo pensó que en el fondo no importaba demasiado. Ella le había mandado llamar por algún motivo y de momento no iba nada mal. Si después de los besos había de morir, ya podía morir en paz.

Era enigmática y a Cavallieri le gustaba el misterio. Una mujer que se entregaba pero que a la vez le ocultaba sus intenciones y hasta su nombre real merecía que se le tuviera en cuenta.

La dama retiró delicadamente la baúta que le cubría la parte superior del cuerpo y al levantar él las manos, sin dejar de besarla, no notó la textura de su corpiño sino la suave piel de la mujer. Hizo que ella se retirara unos pasos y admiró sus pálidos pechos de sonrosadas aureolas, desnudos y tan apetecibles como una frutilla madura. ¡Qué deliciosa tentación!. ¡Qué dulce pecado besar esos pechos delicados!. Mas cuando quiso aproximarse ella retrocedió con una sonrisa en sus rojos labios. Alfredo se quedó quieto, sin entender la actitud de la mujer. Hacía un momento ella parecía ofrecérsele en toda su plenitud pero cuando intentaba tomar lo que la dama le mostraba, se apartaba de él.

– ¿Qué clase de juego es éste?- exclamó-. Me tentáis para después alejaros.

Ella sólo le respondió con una risa juguetona que a Cavallieri le molestó. Aunque era un gran admirador de las damas y siempre las trataba con el mayor de los respetos, no iba a tolerar que nadie se burlara de él, ni siquiera una hermosa criatura que ocultaba su identidad bajo un antifaz. Hizo ademán de acercarse a la puerta para abrirla y terminar con aquella farsa cuando escuchó la voz de la mujer.

– Perdéis el tiempo.

Pese a su advertencia el caballero giró el pomo… para acabarse dando cuenta de que, efectivamente, alguien la había cerrado con llave. Entonces se dio la vuelta y se encaró con ella.

– No me gusta lo que está pasando aquí. Exijo que abráis inmediatamente.

La dama, sin abandonar su sonrisa, se acercó a él y le besó los labios sin previo aviso. Su boca se apretaba con furia a la del caballero mientras su lengua se abría paso con ligereza. Alfredo intentó apartarla pero fue en vano. La desconocida se aferraba a él con una fuerza inusitada, forzándole a un beso que, a pesar de lo que debería ser, le inflamaba. El cuerpo de aquella diablesa se aproximaba al suyo, voluptuoso, ardiente, incitándole a perder de vista su sentido común por una vez y lanzarse de lleno a lo desconocido. Sin duda era producto de su imaginación pero creyó notar el contacto de sus pezones endurecidos sobre la carne. Probó de soltar su falda pero ella se le adelantó y le agarró la mano antes de que pudiera hacer nada. A pesar de parecer una delicada mujer tenía la fuerza de una fiera salvaje. Y así parecía comportarse. Alfredo gruñó, fastidiado por la idea de no poder liberar a la mujer de las ropas que se interponían en el trayecto a su interior, algo que su cuerpo le estaba pidiendo a gritos.

Con un golpe seco Chiara le tiró al suelo el tricornio y le arrancó del rostro la máscara que impedía que sus besos fueran tan intensos como sin duda ambos deseaban. Alfredo se despojó de su capa y su baúta, que acabaron en el suelo junto a la de la mujer.

– ¿Sois dama o cortesana?- se atrevió a preguntar.

– ¿Acaso no se puede ser un poco de las dos cosas?- respondió ella con picardía-. Se puede ser una dama para la sociedad y, sin embargo, comportarse con un hombre como una cortesana. ¿No es ésa una de las mejores combinaciones?. Señora para vivir, cortesana para disfrutar y conseguir el disfrute.

Alfredo pareció quedarse convencido con la respuesta que ella le daba y más cuando vio que por iniciativa propia empezaba a quitarse aquella falda que le había prohibido a él tocar hacía un momento. Con la habilidad que las mujeres tienen con su propia ropa unos segundos tardó la pieza en rodar por el suelo de la habitación.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
No olvidéis comentar y compartir esta entrada en vuestras redes sociales. Es un minuto y ayuda inmensamente a la web.

firmagrey

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s