Las Sesiones (II)

 
En este capítulo voy a intentar explicarte de la forma más detallada el concepto o idea que ahora mismo más te puede aterrar: tener tu primera sesión. Los miedos en esta primera sesión se centran en cuatro preguntas que nos hacemos a nosotras mismas:
 
1.- ¿Estoy lista?
2.- ¿Qué hago?
3.- ¿Le va a gustar?
4.- ¿Le voy a hacer daño?

Seguramente aparecerán otras muchas preguntas, pero las más principales que aparecen en nuestro consciente y que más nos frenan a probar nuestra primera sesión son esas. Voy a intentar responderlas detalladamente para que te quedes más tranquila.
 
1.- ¿Estoy lista?
La verdad a esa respuesta sólo lo sabes tú. Depende ti saber si estás lista mentalmente para intentar abordar una sesión y ver el éxito que pueda tener. La gran mayoría de mujeres que conozco que han abordado este tema han fracasado debido al mal planteamiento. Les gustaba la idea, pero una mala planificación de la sesión y mal planteamiento de lo que una relación Femdom (abreviación de Dominación Femenina en inglés) les puede aportar, les dejó con mal sabor de boca.
 
Olvídate de la mujer grotesca, ruda y sin morbosidad que te habías planteado desde la primera vez que oíste dominar a tu pareja. En parte me gustaría oír que debido a la lectura de las páginas que llevamos esa idea esté desapareciendo o ya desaparecida. Si es así, ¡lo haces muy bien! Si no es así, tranquila, es lo más normal del mundo.
 
En el fondo esta es una decisión importante del sexo. Es como plantearte a ti misma si estás lista o dispuesta a perder tu virginidad. Hay miedo, confusión y dudas. Y como en aquella vez, lo que falta es tu determinación. Seguramente habrás tenido algunas relaciones sexuales poco placenteras, o inclusive sin placer, tómate esta entrada al BDSM de la misma manera. Un fracaso es un fracaso. Pero no es el fin del mundo ni el motivo para dejarlo encerrado en un cajón para siempre. Simplemente oye tu cuerpo, si realmente ha sentido impulsos y reacciones durante la sesión. Esa será tu mayor baza para decidir luego si quieres continuar o no.
 
Y para empezar la sesión, lo mismo. No comiences hasta que toda tu se diga a sí misma “vale, creo que ya me atrevo”. En tal caso, prosigamos.
Si aún no estás lista, sigue leyendo. Te dará nuevas ideas y te puede ayudar a convencerte. Siempre puedes volver a releer este capítulo nuevamente cuando se acerque tu primera sesión. Mi ayuda no se va a acabar en este capítulo, ni mucho menos.
 
2.- ¿Qué hago?
¡Qué pregunta! Me aterroricé las primeras veces que debía planear una sesión. No sabía qué hacer ni a quién preguntar. A mi novio, sí, pero no es lo mismo que otra mujer. Y cuando tenía esa oportunidad muchas veces me sentía insignificante a su lado debido a la facilidad que ellas tenían en poder desarrollar una sesión, o simplemente prácticas diarias.
Pongo la mano en el fuego que estás en ese punto. Y espero calmarte diciéndote que ahora no tengo esos miedos. A veces me cuesta un poco ya que no me gusta mucho repetirme y de vez en cuando probar cosas nuevas.
Busca escenas, recuerda que nos referimos como escena a las sesiones que tienen un fin en particular más allá del entrenamiento físico del/de la sumiso/a, en las que tú debas sentirte cómoda. Tú. Ya que la responsabilidad del placer de ambos recae sobre ti las primeras sesiones. No quiero decir que si no lo consigues todo sea un fiasco y seas la culpable, me refiero a que depende de ti el placer que te des o le obligues a él/ella proporcionarte mientras se habitúa a tu nueva “yo”. Yo ahora mismo hago cosas que años atrás habría considerado nefastas por mi educación o lo que la sociedad pensaba. No he tenido la suerte de ser de esas mujeres que lo han podido descubrir por sí solas, soy de las que lo ha hecho por su novio, (aunque él no ha llegado a forzarme nunca) me picó la curiosidad y lentamente esa identidad la veía más clara y sensual. Por eso olvídate de las AMAS de la Tv, Internet o el porno. Están pensadas sobre todo para espectadores masculinos. Lo que quieren realmente todos los hombres es que NOSOTRAS disfrutemos. Al igual que si son las sumisas las que están a nuestro servicio, pero ése es otro tema que abordaré específicamente en el próximo temario.
 
Los ejemplos que te doy a continuación pueden hacerse siempre tanto con sumisos como sumisas. No intento asociar de primeras que las lectores son las que van a dominar a su novio o esposo o un chico que les gusta. También es placentero saber que puedo ayudar a otras mujeres a dominar a las de nuestro sexo.
Para los ejemplos de mordazas, ataduras, u otro material específico que menciono para las prácticas y no te ves cómoda yendo a una tienda a comprarlas hay dos opciones: comprarlas por Internet. O fabricarlas tu misma, se le llama bricosado y hay un sinfín de ejemplos en Internet.
 
Una última cosa antes de abordar tu primera sesión. Debes tener en cuenta algunas reglas.
 
Reglas para el/la sumiso/a
·         No presionar a la AMA. Ella hará todo a su tiempo, su ritmo y como ella desee. Si no está lista, no está lista.
·         No pidas más. Podrás pedir más cuando ELLA pregunte si quieres más.
·         Tu placer depende de ella. Si no quiere que tengas un orgasmo, no lo tendrás. Si quiere que tengas quince, los tendrás. Hacer que la AMA vaya en contra de su voluntad no es de sumiso/as obedientes y hará que ella no quiera repetir.
·         No des pistas. No trates de ayudar. Solo si lo pide. Sólo quéjate si algo te duele o molesta demasiado.
·         Separa tu relación de la pasión por estos juegos.
·         El objetivo de todo es que ELLA disfrute. Tú de una manera u otra sabes que disfrutarás.
·         NO menciones la palabra de seguridad si no es necesario. Se menciona ante un dolor que no se aguanta, algún problema con las ataduras o reacciones de materiales. También si no aguantas por la humillación. Que no te coaccione el miedo a lo desconocido a pronunciarla. Muchas veces te puedes sorprender. Yo me incluyo.
 
Reglas PARA TI
·         Sé Segura. Recuerda lo que hablamos en el capítulo anterior.
·         Todo juego será iniciado por ti. TU escoges, cuando, cómo, dónde, con quién y la duración.
·         Pacta con tu sumiso/a lo que NO quiere que te sobrepases en la sesión.
·         Si corre el peligro de alguien, acaba esa sesión. Tendrás otra oportunidad y probarlo de otra manera.
·         La comunicación de cómo ha ido la sesión sólo se hablará después de la sesión. Primero, al acabar, relajaros. Refrescaros, bebed, haced el amor. Luego realizad las preguntas pertinentes. Y al cabo de unas horas podéis volver a hablar, suelen surgir nuevas dudas al cabo de unas horas o días.
1.- CONOCER LOS CUERPOS
Este tipo de sesión, que parecerá más bien un ejercicio, será muy positivo para ambos. Depende de ti estar desnuda o no frente el/la sumiso/a; también depende de ti si él/ella debe estar desnuda o no. Se sentirán más vulnerables desnudos/as.
Se trata de un ejercicio en que ambos os deberéis tocar como AMA-sumiso y conocer los gustos y reacciones de cada uno. Obviamente solo tú podrás llevar la batuta, él/ella NO podrá tocarte bajo ningún concepto sin tu permiso. Eso ha de ser desde la primera sesión. No podrá tocarte sin tu permiso. Hay quien también les prohíbe mirarlas sin su permiso. Si crees que no ver sus ojos sin darle permiso te facilita las cosas, hazlo. Si no, no te fuerces. No es obligatorio hacerlo todo lo que describo. Es recomendable, pero no obligatorio. Solo haz lo que más te atraiga.
Es tu turno de investigar. De disfrutar. No alargues cada acción más allá de lo que TÚ necesites o consideres oportuno.
 
A él/ella
Prueba a tirarlo del pelo.
Da pequeños golpecitos en sus genitales y en su sexo.
Mastúrbale hasta que esté a punto de alcanzar el clímax; es divertido calcular el tiempo y decirle que la próxima vez deberá durar más o habrá un castigo.
Prueba a masturbarle de diferentes formas y con diferentes ungüentos. Descubrirás los que más le gustan y los que no.
Prueba a masturbarle con diferentes intensidades y apretar con más o menos fuerza sus zonas más sensibles. Inclusive morder suavemente.
Busca formas de “volverle loco/a”. Las cosquillas suelen funcionar.
En caso que te apetezca conocer si le gusta que le azotes o no, hazlo con la mano y de forma suave, no muy brusco. Recomendamos azotar las nalgas. Por ahora es lo más seguro.
 
A ti
Es tu momento. Tú siempre has de disfrutar. Indica qué quieres que te haga y cómo debe hacerlo. Cada vez que lo haga mal debes darle una reprimenda. Por esta vez algo más suave que futuras veces. Opto a que le/la obligues a llevar una cuenta de todos los “mal” que les vayas diciendo y luego con ese número azotarles en el culo. Si encima se equivocan con el número, azota un poco más. En este caso, azota un poco más fuerte por cada número que se haya equivocado.
Dile cada zona que quieres que te toque. Y el cómo.
Dile cada zona que quieres que te lama. Y el cómo. Si te gusta el sexo oral, este es tu momento. Como si debe estar media hora. Es muy placentero.
Relájate y ordénale pequeñas cosas. Ya sea desde que te haga un masaje, sexo oral o vaya hasta la cocina a traerte una bebida. Te ayudará a verte capaz de dar órdenes sencillas.
Si quieres sexo con él, complícale el orgasmo. Hay muchos lubricantes con efecto retardante que evitará que eyacule pronto. Es muy divertido oír que quieren correrse; por una vez puedes ser tú la única que tiene un orgasmo.
Si quieres sexo con ella, deja que se suelte. Pero en vez de lubricante efecto retardante, usa uno estimulador. Es muy divertido oír que no quieren correrse.
Enséñale cómo debe masturbarte. Útil para esos días en que quieras tener placer, mostrarle el cielo pero que luego solo sea eso: una masturbación para ti. Si eres de las que le gustan los juguetes, enséñale a usar un juguete contigo.
 
2.- CONOCERTE A TI
Algunas de las cosas de la otra escena las puedes aplicar aquí. Este tipo de sesión es un tipo de ejercicio para saber si eres capaz o no de disfrutar. Mentalízate que vas a trabajar con alguien que va a cumplir todas tus órdenes, SÓLO tus ordenes. Piensa que es un mayordomo, un sirviente, un esclavo o como quieras pensarlo. Lo mismo, puedes estar vestida o desnuda, al igual que él/ella.
Aconsejo que ocurra en una tarde tranquila. Que no haya planes. Te sentirás más cómoda y siempre estarás a tiempo de acabar pronto y casi casi sea ya “el día siguiente”.
Una de las veces que más relajada me quedé fue con lo que te voy a proponer, me ayudó para estar más tranquila y ver que soy capaz de dar órdenes. Básicamente os propongo la sesión que tuve, que os contaré a continuación. No fue la primera, pero haber empezado por ella me habría ayudado muchísimo.
Era una tarde de verano. Yo ataviada con un corsé ceñido y un tanga. Ordené a mi sumiso que se desvistiera y simplemente se ataviara con unas braguitas. En mi caso es porque adoro el culo que le queda con las bragas, puedes optar por un calzoncillo o que vaya desnudo. Esa tarde iban a dar unos capítulos de una serie que yo quería ver y que sabía que con mi novio no podría verla. Le indiqué que se colocara a cuatro patas., lo hizo y apoyé mis cansados pies encima de él. Así estuvimos casi quince minutos. Yo estaba excitadísima sabiendo que tenía a mí novio a cuatro patas, aguantando mis pies y con la cara cerca de mi sexo sin poder lamerlo. Cada poco tiempo le azotaba suavemente con la mano y en la publicidad me incorporaba un poco para masturbarle. Acabó el primer capítulo y le ordené que trajera bebida y algo de comer. Tardó casi diez minutos cuando yo me lo preparo en cinco. Así que al volver le masturbé lentamente hasta que tenía ganas de correrse y parar. Así seis veces. No volvió a olvidar que no puede tardar en cumplir las órdenes. Estaba muy excitada, no se me ocurría que hacer. Apoyé los pies en el suelo abandonando el confort de su espalda, agarré su pelo, le besé apasionadamente hasta que tuve suficiente y postré su cabeza en mi sexo. “Déjalo limpio”, le dije. Y ahí estuvo otros quince minutos realizándome sexo oral mientras yo veía la televisión. Al acabar la serie le indique parar y que fuera a por la ropa. Siempre me molestó cómo la colgada. Ese iba a ser el día que iba a aprender a colgarla. Por cada prenda mal colgada, un azote. Sin dar indicaciones de la correcta claro. Y cada vez que colgase bien cada prenda decía, siguiente.
Puede que esta idea te parezca demasiado. Es normal, no pasa nada. Habrá otras que les sea más efectivo que a ti para empezar. O puede que seas justamente la que más le ayude para empezar. En ambos casos, todo es positivo. Cada una tiene su ritmo, su estilo y su placer. No puedes compararte con nadie y decirte “lo haces mal”.
 
3.- Conocer instrumentos.
Esta sí que puede que sea demasiado para ti para tu primera vez. Sobre todo por la complicado que puede ser pensar adecuadamente y si es lo que te gusta. Pero nunca se sabe. Y es posible que te dé alguna idea.
Simplemente juega a descubrir cómo reacciona el/la sumiso/a ante diferentes ungüentos; qué siente al notar diferentes materiales sobre la piel; qué siente o qué aguante tiene ante los azotes suaves (o más duros).
 

3.- ¿Le va a gustar?
Después de la parrafada que estarás leyendo, lo siento pero es necesario, tiene una única respuesta muy breve esta pregunta. SÍ. Y si no, te lo dirá al acabar en la sesión o pronunciará la palabra de seguridad. Tanto los sumisos como las sumisas, pese a que hay que dominarlos un poco diferentes, tienen el mismo pensamiento frente a su AMA: tenerla contenta y satisfecha. Mayormente con eso, son felices y les gustará todo lo que le hagas.

4.- ¿Le voy a hacer daño?

Puede que sea tu novio/a. O tu esposo/mujer. No le harás daño. Si tienes algo del sentido común de AMA que creo que te estoy mostrando, te preocuparás de no hacerle un daño gravísimo o que no pueda soportar. Tu misma has pactado una palabra de seguridad que te alertará si te sobrepasas.  Consejo, ve lentamente. Con el dolor, empieza suave y ve subiendo poco a poco pidiéndole que te avise en el golpe que le duela y no soporte. Dale unos segundos a responder. Si no responde, prosigue hasta que avise.Cuando mencione la palabra de seguridad, pregunta. Si realmente crees que no aguanta (dolor, humillación, reacción química…) para de inmediato. Si crees que puede ser por miedo o algo, pregunta si está seguro/a de ello o es que tiene algo de miedo.Si es por miedo, duda…dile que por hoy pararás. Que trabajarás sobre ello lentamente. 

En el próximo capítulo os ayudaré a tratar mejor la post-sesión. Cómo evaluar, pensar, decidir y los cuidados que habrá que tener tras sesiones específicas como los azotes.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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firmagrey

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