Anónimos

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El cuarto estaba poco iluminado. Un caballero cierra la puerta del cuarto. Mira hacia la cama donde esta acostada boca arriba una dama en la cama. Se encuentra completamente desnuda, las sombras del cuarto no dejá verla completa. Se le puede observar, lo hace tener hambre. Esa hambre que le da a uno pero no es de ninguna comida. Es por la piel de esa persona que deseas dominar en ese momento. Camina hacia la ventana del cuarto, mueve las cortinas hacia los lados para que un poco de luz entre al cuarto. Cuando da la vuelta mira el rostro de la mujer que presenta una interrogante. “Para que tu cuerpo se vea mejor en este momento”. Ella sonríe con una sonrisa muy coqueta. Se mueve hacia su costado. Exponiendo ambos pechos hacia la luz. El tipo de mujer que hace hervir la sangre de un hombre.  “ ¡Señor! ¿Qué es lo que me vas hacer?” La mira mientras se sonríe una sonrisa malvada. Comienza a caminar hacia ella mientras se va quitando la camisa de botones y mangas largas que tiene puesta. Se pasa la lengua lentamente por sus labios, dejándolos mojados por completos. “No sabes que pasara” No lo dice en forma de pregunta. “Estas completamente desnuda en mi cama. ¿Pero no sabes que vamos a hacer?” Se sienta un lado de la cama, sube su vista de los pies hasta tu rostro. La mira como un cazador estudiando su próxima presa. Lentamente pasa la mano desde los pies hasta detenerse en sus muslos. Sus dedos se tornan en exploradores de nuevas tierras. Al llegar  arriba de la rodilla se detiene. “¿De verdad no sabes que pasará en este momento? Estoy seguro que sabes muy bien”. Mientras ella se muerde sus labios. Comienza a mover su mano hasta llegar sus muslos. Sus piernas abren como la compuerta del castillo, otorgando una invitación táctica a continuar con el gozo. Con un solo movimiento introduce el dedo profundamente. El gemido que acompaña el moviente es delirante. El solo sonríe al verla que su cuerpo se retuerce de placer al realizar esta movida. “¿No esperabas eso verdad?” Ella no dice nada solo puede siente el movimiento dentro que le quita todo forma de expresarse. Lentamente retira su dedo de ella, solo siente como su cuerpo tiembla a la situación que esta pasando.

Traza su dedo por el cuerpo de ella toma la ruta por medio de sus pechos hasta llegar a sus rostro. De la misma manera lo labios del hombre llega hasta el mismo destino. Ella lo mira muy intrigada hacia lo que va á hacer en este momento. “Eso que no sabías que pasaría en este momento. Fíjate lo mojada que estas, mi dedo entro fácil. ¿Eres una niña muy mala verdad?” Su cabeza se mueve de arriba hacia abajo afirmando su respuesta. Desliza el dedo mojado hasta  guiarlo cerca de sus labios. “¿Tú quieres probar como sabes en estos momentos?” Se muerde los labios contestando de nuevo con su cabeza indicando que le apetece degustarse. A medida que el dedo se acerca comienza a abrir su boca. Inmediatamente lo echa para atrás, introduciéndoselo en su boca completo. Saborea el dedo mojado que le estaba ofreciendo hace unos momentos a ella. Ella solo lo mira deseando que el dedo que está en un boca se encontrada en la de ella. Al observarla de esta manera sonríe. “Tú eres una niña mala. A las niñas mala hay que enseñarle a respetar”. El lleva su boca hasta la oreja de ella. Comienza a sentir su aire caliente y su respiración en su cuello. Ella puede sentir que respira fuerte en estos momentos, su piel comienza a erizarse por el calor que siente en su cuello. Escucha en voz tenue que él dice algo. “Hoy serás mía. Todos los orgasmos que tengas serán mi regalo para ti. Pero recuerda niña mala que también serás castigada”. Su corazón comienza a palpitar exageradamente por las palabras dichas por el en ese momento. Siente que le mueve sus labios recorren su cuello en ese momento. Su respiración se puede escuchar a través de todo el cuarto. Ella desea ser tomada por estos momentos. Su pelo negro cae por encima de su rostro. Con su mano remueve el pelo de su cara y con el dedo que estuvo hace un momento de dentro de ella. Deja que llegue a sus labios. Lo mueve por encima de sus labios tentándola en ese momento. “Necesito desgastar tu cuerpo mientras lo hago mío. Tu piel me está intoxicando demasiado. Dime que eres mía”. Desea decirle que “Si” en toda las maneras posibles en este momento. EL toma sus labios los pega a los de ella comenzándola a besar  como un animal, le muerde los labios estirándoles hacia donde el hasta que los deja ir volviendo a su estado normal. Se escucha en el cuarto un ruido, una  combinación de gemidos. “Quiero devorarte con mis labios toda las partes de tu cuerpo. Que no quede ningún lugar sin que sea navegado por mi” Le pone la manos en su cuello, puede sentir el toque caliente de la mano correr por todo su cuello. La mira fijamente a los ojos mientras la aguanta firmemente con su mano. “Dime que serás mía en esta noche. Entrégate completa a mí en estos momentos.” Baja la mirada, se muerde los labios pero no dice nada. Desea decirle un “Si” a su petición. Pero antes de que pueda decir nada. Le pregunta por ultima vez “¿Quieres ser mía?”. Sonríe coquetamente y solo responde “Si”.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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