La Sissificación

Saludos de nuevo querid@s lector@s. En el post anterior estuvimos hablando sobre la feminización y dejar claro una pequeña diferenciación entre ellas. Hoy estamos aquí para hablar más sobre la sissificación, sus puntos fuertes y algunas pautas sobre cómo realizarla. También dejaré claro en algunos puntos ejemplos de prácticas, así como la humillación, que se pueden hacer con un “sissy” y un “hombre feminizado”, ya que ambos pueden hacer la gran mayoría de las cosas, únicamente cambia lo que explicamos en el post anterior.

 ¿Cuándo feminizo y cuándo sissifico?
Hemos dejado claro en el post anterior la diferenciación entre ambas y las reacciones que puede haber después de una pequeña sesión; pero no el proceso así como sus posibilidades y el significado. Como la sissificación es mucho más compleja, la dejaré para el final y primeramente voy a centrarme en la feminización, aunque también tiene aspectos en común.

Feminización

El objetivo principal de la feminización es imponer la autoridad femenina sobre la parte sumisa, principalmente hombres. Además es usada como castigo o humillación, casi nunca como forma de aprendizaje o que tome consciencia de la figura de la mujer y transformarla en una nueva percepción o cambiar la realidad.

En un juego de rol, lo más habitual es vestir con lencería erótica a la parte sumisa, elegida por la parte dominante para que la vestimenta le despierte cierta excitación al vérselo puesto a su sumiso,y ser tratado como una mujer.

Hay una diferencia entre ser tratado como una mujer en la feminización y en la sissificación. En la primera se refiere a ella como una mujer durante ese rato, que se sienta mujer, inclusive en el acto sexual, pero que no trasciende más allá; en la segunda se intenta transformar a la parte sumisa en una persona más femenina de forma permanente, no exclusivamente durante el castigo.

Lo más habitual en la feminización, aparte de vestirlo con la lencería, es referirse a ella siempre en femenino y tener sexo, casi exclusivamente penetrándolo. Eso sí, para mantener la excitación se suele practicarle la masturbación o la felación mientras se penetra analmente a la parte sumisa. En el caso de que el sexo fuese posible, que puede ser, lo más normal es dejarlo con la ropa femenina y que haga una tarea doméstica en la casa.

Hay quien considera que la feminización nunca debería aplicarse como castigo o humillación a los sumisos, ya que potencia algún pensamiento machista o afianza la creencia que ser una mujer es ser inferior y ellos, como son inferiores al ser sumisos, se les feminiza. Puede tomarse así la visión de esta práctica si se considera oportuno, pero yo opto como un sistema de corrección de la conducta para que entiendan lo difícil que es ser mujer y la grandeza oculta del sexo femenino.

Sissificación

El concepto principal de la sissificación es el de convertir al sumiso en una persona mucho más femenina en la vida privada, a veces incluso feminizado por completo (vestido de mujer en la calle de diario), para atender las necesidades de su Ama (o cualquier mujer, dominante o no). La gran mayoría de las veces a dicho “sissy”, nombre recibe la persona en la sissificación, la labor que se le encomienda es el de ejercer como mucamo, mayordomo vestido de chacha, en la vivienda. Además se le ejerce un control, visto a veces como humillación o ridiculización del hombre, como forma de castigo dentro de un juego de rol. Recordemos que puede pertenecer a un juego de rol o a una relación más elaborada dependiendo de la pareja en cuestión.

Seguramente la sissificación nació a causa del machismo tan arraigado en la sociedad, es posible que pese a que tu sumiso te sierva fielmente conserve vestigios machistas en su mente. Por ello la feminización es una forma de ser humillado, castigado y una forma gráfica de perder su hombría. Feminizarse sería degradarse y convertirse en mujer, se ha ocupado mucho la sociedad e instituciones religiosas de considerar a la mujer el sexo débil.

Un ejemplo muy claro es la conocida “disciplina de las enaguas”, un castigo de feminización que se les aplicaba a los hombres más agresivos, desobedientes o rebeldes para corregir el problema y obtener una conducta mucho más sumisa.

Mujeres dominantes y contrarias a dicho machismo toman la sissificación como un modo de hacerles entender a los sumisos que hay un placer muy grande en servir a una mujer, pero “ser una de ellas” es un privilegio mucho mayor. Por ello les ayudan a convertirse en ser mujer, sin perder su inferioridad de parte sumisa, feminizándolo en todos sus sentidos.

Convertir el sumiso en “sumisa”

Ahora ya hemos entendido la diferencia entre feminizar y sissificación, voy a exponer cómo realizar una sissificación, al ser más laboriosa creo que requiere de más explicación que una feminización, a un nivel muy light. Cabe recordar que estamos tratando un juego de rol, en el que la persona sumisa será tratada como mujer y, en este caso, cada vez que se repita el juego de rol debe ser mejor.

La sissificación, como todas las prácticas que existen dentro del BDSM, también tiene niveles, tanto en la transformación como en la elaboración.

Un ejemplo podría ser transformar al sumiso hacia una linda chica, donde poco a poco la dominante irá aumentando la caracterización hasta completar la transformación de hombre a mujer mentalmente y en cuerpo, totalmente travestido, despertando un sentimiento de seguridad.

Otro ejemplo seria realizar esta transformación buscando un sentimiento de humillación, a la vez que excitación, en el que hacerle sentir incómodo.

Un último ejemplo permitir la sissificación en momentos específicos, clave o tras un premio; siempre y cuando el sumiso disfrute de la experiencia.

Para convertir al sumiso en una versión de él mismo en femenino, y mejorada, ya que eso es lo que se propone, no hace falta más que disciplina, perseverancia, trabajo y paciencia.

Cabe destacar, que no es lo mismo feminizar que disfrazar o que sissificar. Las primeras veces que un sumiso se pone bragas, tacones, ropa interior femenina y maquillaje, sólo se disfraza.

Para poder “feminizarse”, es decir, hacerse femenino, no basta con vestirse como mujer, un sumiso se feminiza sólo hasta que se comporta, actúa, y hasta piensa como una mujer. Obviamente vestirse de mujer, ayuda, y cuantas más veces mejor. Pero no es lo único, tiene que haber una educación de que eso le hará mucho mejor, más fuerte y será más valorado, ya que una mujer siempre está por encima de un hombre. Eso sí, nunca dejará de ser tu sumiso, por lo seguirá sirviéndote. Lleva bastante tiempo para que un sumiso aprenda a feminizarse verdaderamente, y la parte dominante tiene un papel muy importante en este proceso, es todo un entrenamiento físico y psicológico.

Aspectos físicos a controlar
– Caminar. Con tacones o sin. Cómo moverse y cruzar las piernas al andar.
– Cómo moverse. Movimientos más suaves, dulces y no tan bruscos.
– Sexualmente. Que aprenda a guiarse sexualmente sin pensar en correrse, valorar el placer de una caricia, etc.

Aspectos psicológicos a controlar
– Ayudarle a pensar como una mujer. El varón que existe dentro debe dejar paso a un ser más dulce, que no sumiso.
– Ayudarle a hablar como una mujer.

Para que dicha educación sea efectiva, hay que recompensar loas avances con halagos, inclusive con algún premio si el avance es pronunciado. La supremacía de ti como ser dominante no puede dejar de verse en ningún momento, “ella” te pertenece, decides en todo momento sus tareas a realizar y cómo deberá vestirse. Deberá seguir haciendo todo de forma eficaz, como cuando no es feminizado, y si no…habrá castigo. Ya que la sissificación no debe suponer un castigo; puede resultarle humillante al principio, ahí entra tu obligación de hacerle entender que un hombre no se define por el uso de su pene, sino por saber la fuerza y la categoría que tiene una mujer

Feminizar

Hasta aquí hemos comentado el cómo tratar y saber qué hay que educar en nuestro sumiso y en nuestra propia cabeza. La parte más difícil es la de ponerla en práctica, seguir unas pautas y no errar en el intento. Así que vamos a plantearlo lentamente como si empezásemos un juego de rol cualquiera.

 1.- Piensa en qué va a dedicarse la feminización de ese día.

¿Trabajaremos comportamiento? ¿A vestirse? ¿A maquillarse? ¿Control de hablar como una mujer?

2.- Escoge el lugar.

¿Dónde se hará? ¿En casa? ¿En un hotel? ¿Saldréis a comprar “juntas”?

3.- Marca sus objetivos.

Tú te lo has marcado en el punto 1. Dile a él porqué le feminizas y qué debe mejorar. Recompensa si lo ha hecho bien al final o castígalo.

4.- Elige sus tareas.

¿Saldréis a comprar y escoger ropa de ella? ¿Deberá limpiar la casa vestida como mujer?

5.-Define sus objetivos sexuales.

¿Tendrá sexo anal? ¿Será encerrado en su cinturón de castidad al igual que se viste de mujer?  ¿Hablaréis de los chicos que os excitan?

Una práctica muy habitual en las mujeres dominantes, para así reflejar su poder sobre el sumiso, o de cualquier otra persona atraída a este tipo de juego, vestir a los hombres con ropa femenina y hacerla sentir mujer les supone una manera efectiva de doblegar y romper el ego de los hombres, aspecto crucial para que la feminización sea exitosa, así como intentar una sissificación más adelante. Este cambio muchas veces puede hacerles sentir humillados o confundidos, ahí vuelve a hacer falta tu trabajo de concienciación, convertirlo en trance y así descubrir sus límites como sissy o CD (Cross Dresser; palabra designada para feminizado en inglés).

Ahora bien, cómo convertir a un sumiso en sumisa y que no piense negativamente ni desprecie a la mujer, ni crea que le intentes meterle eso en la cabeza en su nueva imagen, es un tanto difícil. Recordemos que lo que pretendes es sacarle de encima algunas ideas machistas y que se comporte como mujer ya que así mejorará.

En tal caso pueden hacerse lo siguiente:

1.- Redefinir su sexualidad
Aquí no estamos hablando de su sexualidad original, al menos no exclusivamente, en el que convertiremos a un sumiso heterosexual a una sumisa heterosexual. Es decir, un hombre homosexual. No.

Seguramente lo que más te atraerá será vestir de mujer a tu sumiso, con todos sus complementos, maquillaje y cinturón de castidad; por lo que, ¿qué uso puede tener? Muy sencillo: su sexualidad ha cambiado; ahora más que nunca de “ella” dependerá tu placer, ya sea dedicándote más tiempo o entregándose para tus gustos sexuales, como la penetración anal.

En tal caso esta nueva “mujer” la puedes llegar a considerar y tratar como una “golfa”, una “perra” y una “puta”, porque no puede aspirar a más. Pero aquí no estamos hablando de la condición de una mujer, sino de SU nueva condición y de la cual disfrutas porque ves que “ella” es mucho más útil así, ya que como hombre no tenía ni punto de comparación.

2.- Cambia su sexualidad
En este caso sí hablaríamos de expandir sus relaciones sexuales, dejando atrás las homosexuales contigo y ser compartido o cedido con más gente, inclusive a más varones a los que tú necesitarás para tener sexo, ya que ahora tu sissy está en cinturón de castidad por ser mujer y su pene ya no lo necesita. En este grado de sissificación la penetración anal por parte del otro hombre o que él se corra en la cara de tu sissy son prácticas muy comunes.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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firmagrey

 

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