Vivir con el BDSM

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Hoy queríamos hablar sobre qué es el BDSM y sus pequeñas entrañas, así por encima, pero nos ha parecido más interesante contaros un poco más de nosotros y cómo nos atrevimos a descubrir este mundo como pareja. Al principio todo es confusión y quizá algo de temor-miedo-duda mezclado con la excitación de fantasear probando  unas prácticas que se consideran “tabú” o “perversas” respecto al sexo “normal”. Lo que te hace plantear si realmente estamos enfermos o no.

Pero investigando un poco, hablando con otra gente y buscando foros y otro tipo de webs en Internet nos dimos cuenta de la cantidad de gente que hay realmente y que hay prácticas sexuales que se han introducido en el sexo “normal” (azotes suaves, usar esposas, los juegos de lardón-policia ó alumna-profesor, etc.) por morbo y que realmente serian del BDSM, el “sado” mal conocido. Pero no todo fue un camino de rosas, las cosas se complican ya que chocan tus primeros ideales morales sexuales contra tus deseos sexuales y se le suma un desconocimiento previo de qué hacer y cómo hacerlo para disfrutarlo y que la pareja no salga dañada emocional y fisicamente.

Así que lentamente, mirando vídeos, fotos, relatos, hablando con gente experimentado y consultando en sitios de interés cultural de BDSM los engranajes se pulen y le vas pillando el truquillo para disfrutar de esta forma sexual, inclusive forma de vida para muchos, que le aporta “chicha” a la pareja y desmonta la rutina sexual que pueda haber. Además de la gran gama de posibilidades que aporta.

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Lo único que recomendamos es ir con cuidado y no probar nada hasta estar seguros que entendemos la teoría para no cometer una desgracia y enviar a nuestra pareja corriendo a urgencias. Hay gente que comete bestialidades tan grandes como masturbar a su pareja con las típicas bombillas de siempre que tenemos en las lámparas o en las paredes. Y eso NO es BDSM, eso es alguien con un fetichismo y sin cabeza.

Lo que hay que entender es que el BDSM es complicidad, seguridad y en muchos casos amor. Aunque tu Amo/a no sea tu pareja, el respeto y la devoción debe seguir existiendo, jamás debe excluirse para que la relación sana y sin negativa psicológica-fisica prosiga su curso. Ninguno de los dos puede realizar o recibir una práctica, una palabra, una sensación que no haya aceptado. Una cosa es que te guste o no, por ejemplo, recibir un azote y la otra es que lo recibas con una fuerza superior a la que soportas y no puedes sentir. En el primer caso (el gusto) es decisión de la parte dominante si lo aplica o no y el segundo caso (marcar a partir de qué punto NO se puede pasar) lo marca la parte sumisa.

¿Qué se consigue con todo esto? Disfrutar de una relación sana (sin que afecte a ningún tipo de salud), consensuada (ambos lo aceptan y disfrutan) y segura (sin cometer barbaridades y confiando el uno en el otro) que os llevará a límites insospechados y que os ayudarán a descubriros más a fondo sexualmente. 

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
No olvidéis comentar y compartir esta entrada en vuestras redes sociales. Es un minuto y ayuda inmensamente a la web.

firmagrey

2 comentarios en “Vivir con el BDSM

  1. Pues sí: en eso estamos también nosotros desde hace ya unos añitos, avanzando poco a poco al ritmo que marca mi Ama y Esposa y cada vez más unidos y más enamorados. La rutina y el aburrimiento quedaron atrás.

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