Vivir con el BDSM

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Hoy queríamos hablar sobre qué es el BDSM y sus pequeñas entrañas, así por encima, pero nos ha parecido más interesante contaros un poco más de nosotros y cómo nos atrevimos a descubrir este mundo como pareja. Al principio todo es confusión y quizá algo de temor-miedo-duda mezclado con la excitación de fantasear probando  unas prácticas que se consideran “tabú” o “perversas” respecto al sexo “normal”. Lo que te hace plantear si realmente estamos enfermos o no.

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Tabaco Prohibido

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Tom se dedica a desvalijar las cajas fuertes de los millonarios, y en ello está, cuando la atractiva esposa de un rico le sorprende. A partir de ese momento todo empezará a pasar muy rápido para él, y aprenderá que las cosas no siempre salen como están planeadas. Tom miró a ambos lados de la calle, no vio a nadie y sacó una horquilla, su colega le había dicho que no habría nadie en la casa, pero como era un hombre precavido, llevaba la pistola, y eso que su colega siempre había acertado, pero….. Con su habilidad habitual, metió el fino objeto, un pequeño giro de muñeca, después hundió la horquilla un poco más, de nuevo otro giro de muñeca y…. ¡Ya estaba abierta! Entró despacio, llevaba un plano de la casa, iría directamente a la caja fuerte y se largaría de allí cagando leches. Sara abrió los ojos y se incorporó rápidamente en la cama. Sigue leyendo

Sueño…

Él estaba cansado, llevaba ya muchos días con estrés laboral y esa mañana lo había dejado realmente hecho polvo. Saludó a su pareja nada más entrar en casa, con un buen beso, cenaron juntos, se tumbaron a ver la tele y él se fue un poco antes como de costumbre a la cama.
– A la mañana siguiente, a las 9.30 concretamente, al despertarse encuentra una nota encima de la mesa y un sobre, en el que indicaba lo siguiente:
– Ponte el traje, los accesorios que te adjunto y prepara desayuno para dos. Despiértame antes de las 11h.

Sumisa Por sorpresa…(II)

Sandra vuelve de la cocina acompañada de su humeante café hecho con tres cápsulas de Nespresso Volluto hacia su habitación, de color morado y con todo el mobiliario de color blanco satinado, que sacó de una de las revistas de Ikea. Enciende el ordenador de sobremesa, comprado hace más de cinco años al exnovio de su madre que era informático, y da dos tragos a la taza del café antes de introducir la contraseña que venía de fábrica: 1479xda.

– ¡Tardona!
– ¿Una no puede levantarse de la cama y hacerse un café? Solo han pasado 10 minutos.
– Sí, ya lo sé…pero es que me tienes ansiosa. ¿Qué tal todo?
– Bueno…tirando.
– Joder… ¿Tan mal fue el sexo ayer? Sigue leyendo

Sumisa Por Sorpresa…(I)

Sandra es una joven de 26 años, alta, esbelta, de ojos verdes, pelirroja y con el cabello muy largo. Se está arreglando para salir de casa, se ha ataviado con unos zapatos de tacón de aguja negro y tachuelas puntiagudas, unos vaqueros negros muy ajustados, blusa roja y una chaqueta negra y larga para protegerse del frío hasta llegar tres manzanas más allá. Ella, al igual que se hermana, no le gusta mucho maquillarse, así que se ha aplicado la base, párpados ahumados de color negro y labios cual carmín. Hoy debe estar guapa, atractiva e irresistible, es un día muy especial. Es el segundo aniversario con su pareja. Josh, un americano siete años mayor que ella no ha aparecido a la cita en el restaurante dónde se conocieron en una fiesta de cumpleaños tres años atrás. No creyó el día antes, mientras bromeaban por Whatsapp después de ducharse, que el mensaje recibido “No vendré mañana. Te dejo.” fuese en serio. No podía creer que una relación que ha sido casi perfecta desde el primer día, en la que no ha habido peleas importantes y en la que ambos se complacían y se buscaban en todos los sentidos, pudiese acabar en una mísera frase por un servicio de mensajería de texto.

– Por favor, Josh… Sigue leyendo

Sesión de fin de semana (III)

Ambos estábamos alterados. Dos agentes de policía, y sus respectivos coches, habían encontrado nuestro paradero habitual y estaban inspeccionando el coche y la tienda, sin permiso alguno. Mi Ama estaba hecha una fuera, gritando a pleno pulmón para que dejasen en paz sus cosas, no dejé de notar en todo el trayecto lo que me ahogaba el collar de tanto tirar y no pensar en mí. No es sorprendente, para una dominante en condiciones sólo debemos ser una continuación de ella, pero insignificante y desprendible.
 
– ¿Es suyo todo esto? – Preguntó el policía. Era alto, muy fornido, moreno y de ojos marrones.
 
– Sí. – Dijo ella andando hacia ellos, indicándome antes que me quedase a medio camino cubierto por la paja.
 
– ¿Sabe que no puede estar aquí? – Preguntó la chica policía, más bajita que su compañero, rubia, de ojos marrones y pechos considerables.

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Sesión de fin de semana (II)

El motor del coche se apagó tras varias horas de trayecto. La noche anterior no pude dormir bien, estaba excitado, ansioso y nervioso desde que mi Ama me rebajó a la categoría de perro y me dejó así, era algo nuevo y las cosas nuevas me alteran demasiado como para poder relajarme. A las seis de la mañana sonó el despertador, mi Dueña recogió todo lo necesario, permitió vestirme y andar como un ser humano hasta el coche, pero sin poder mediar palabra o sonido alguno. Una vez dentro del coche, en mitad del parquing, me volví a desnudar por completo en la parte del maletero, entonces mucho más grande al tener los sillones traseros plegados. Una vez terminado, mi Ama ordenó estarme quieto y en silencio, colocó los sillones y el maletero en su posición inicial, subió al asiento del conductor y arrancó el coche, destino desconocido.

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