Halloween atrae pasiones

sexo-en-halloween

Era la noche de Halloween, y el día de antes recibí una anónima invitación en el buzón, con la hora y dirección de aquel lugar. Así que allí estaba yo, delante de aquel almacén, escuchando como se filtraba el eco de la música alrededor. Voy vestida para la ocasión con un corpiño negro de encaje con un culotte de cuero, medias oscuras hasta la pantorrilla con un liguero rojo en el muslo derecho, unas botas altas por encima de las rodillas y una chaqueta de cuero larga casi por las rodillas (tapándome lo justo). Mi pelo lo llevo con mucho volumen, la tez ligeramente pálida destacando así mis ojos con sombras negras ahumadas y, mis labios, rojos a conjunto con mis uñas duras y largas.

Sigue leyendo

Los Líos de Karen- La Huída

Hola seguidor@s. Tal y como anunciamos ayer, nuestra novela va a ir siendo publicada en el portal Wattpad, el que esperamos que os guste y disfrutéis. Hemos de recalcar que se trata de un sitio gratuito, no requiere el gasto de un simple céntimo seguir ésta historia. veréis que a diferencia de un ebook normal, aquí las entregas son mucho más pequeñas, sobretodo para facilitar la lectura al lector y facilitar la escritura al creador. Hoy os traemos un primer fragmento de lo que acabará siendo el primer capítulo. Esperamos, con el tiempo, que ésta historia guste lo bastante como para buscarle otros destinos. Disfrutad de la historia. Sigue leyendo

Un pequeño…regalo.

Hace tiempo cayó en nuestras manos un nuevo capítulo de un libro erótico que estaba escribiendo un conocido. Aparte de felicitarlo por su alto contenido erótico, queremos darle las gracias por darle un guiño al apartado de juegos de rol y sumisión que está añadiendo al libro, aunque a nivel algo vainilla, y que lo hacen más interesante. Con su permiso vamos a añadir aquí ese fragmento que tanto nos ha gustado. Espero que os cause la misma impresión.

Sigue leyendo

Nuestro Fin de Año

Eran las 20.00. Estábamos nerviosos ya que era un día especial y procedíamos a ir a casa de su madre. Ambos muy arreglados, ella espectacular con un vestido negro que le estilizaba aún más su figura convirtiendo su cuerpo muy apetecible y faltaban 10 minutos para salir. No lo esperaba para nada y ella soltó:

– Ven aquí perro.
– Si AMA.
-Desnúdate. Ponte esto y cuando acabes, sales de la habitación. Sigue leyendo

AVE

dos-rombos

Mario y Cristina se dan cita en un céntrico hotel de la capital. La consigna principal consiste en encontrarse directamente en la habitación, a oscuras y sin mediar palabra. Solo sus cuerpos se comunicarán mediante el único lenguaje que les es propio:  el de la piel. Sin que nada más tenga cabida salvo la consumación de su propio deseo. Ni una vocal, ni un monosílabo. Todo oscuridad, solamente ellos.

Mario lleva un rato en la habitación, fue con tiempo suficiente para prepararlo todo. Ha sustraído las bombillas de las lámparas, sellado las persianas y desconectado el móvil para que ni la tenue luz de la pantalla pueda filtrar un gramo de claridad en la habitación.

Cuando llega la hora, Cristina abre la puerta tal y como habían quedado. Él la espera en el centro de la habitación con nerviosismo. Ella camina poco a poco hasta encontrarse con él. Ahora ya muy cerca el uno del otro alargan sus brazos hasta tocarse. Primero llega él que con delicado asombro recorre con su índice el rostro de Cristina. Es tal y como se lo había imaginado, de anchos y angulosos pómulos, mentón respingón y piel de melocotón. Ella hace lo mismo y se encuentra con los detalles que él le advirtió: una barba espesa que recorre con sus dedos para luego abrirse paso entre su pelo ensortijado. Él es el primero en lanzarse para ir más allá y empieza a reseguir con la yema de su índice la delgada línea que separa el cuello de su espalda. Los dedos responden a la suavidad del tacto hundiéndose en la carne y caminando poco a poco hacia la espina dorsal como único camino a seguir. Mientras tanto el tejido del vestido cede ante su tacto y con sutileza se adentra en la curva cóncava de su cóccix y en ese momento Cristina le frena con un ligero respingo arrugando sutilmente la nariz  (como si el olor que desprende Mario le hubiera llamado la atención).  Mario atiende a la señal como un sutil rechazo y se preocupa pensando que quizá Cristina no quiera seguir jugando con sus reglas. Pero el gesto de ella es tan solo un delicado toma y daca para abrirse paso. Parece que el tacto de Mario sobre su piel y el olor que éste desprende ha logrado excitarla antes de lo esperado. Los meses tras la pantalla del ordenador esperando el ansiado encuentro han conseguido que la temperatura ascienda precozmente. Mario no acaba de creérselo, la mujer que lleva deseando durante meses, protegido por la red, le reclama y se deja hacer sin pensar en las consecuencias que cualquier fallo podría originar. Cristina sigue rozándose cuando su mano desciende hacia la entrepierna de Mario y halla el regalo que lleva tanto tiempo esperando. La recepción de la mano de Cristina es recibida con satisfacción.  Mario está en la cumbre de su excitación y no aguanta más, la desea allí, ahora mismo. Sigue leyendo

Anónimos

dos-rombos

El cuarto estaba poco iluminado. Un caballero cierra la puerta del cuarto. Mira hacia la cama donde esta acostada boca arriba una dama en la cama. Se encuentra completamente desnuda, las sombras del cuarto no dejá verla completa. Se le puede observar, lo hace tener hambre. Esa hambre que le da a uno pero no es de ninguna comida. Es por la piel de esa persona que deseas dominar en ese momento. Camina hacia la ventana del cuarto, mueve las cortinas hacia los lados para que un poco de luz entre al cuarto. Cuando da la vuelta mira el rostro de la mujer que presenta una interrogante. “Para que tu cuerpo se vea mejor en este momento”. Ella sonríe con una sonrisa muy coqueta. Se mueve hacia su costado. Exponiendo ambos pechos hacia la luz. El tipo de mujer que hace hervir la sangre de un hombre.  “ ¡Señor! ¿Qué es lo que me vas hacer?” La mira mientras se sonríe una sonrisa malvada. Comienza a caminar hacia ella mientras se va quitando la camisa de botones y mangas largas que tiene puesta. Se pasa la lengua lentamente por sus labios, dejándolos mojados por completos. “No sabes que pasara” No lo dice en forma de pregunta. “Estas completamente desnuda en mi cama. ¿Pero no sabes que vamos a hacer?” Se sienta un lado de la cama, sube su vista de los pies hasta tu rostro. La mira como un cazador estudiando su próxima presa. Lentamente pasa la mano desde los pies hasta detenerse en sus muslos. Sus dedos se tornan en exploradores de nuevas tierras. Al llegar  arriba de la rodilla se detiene. “¿De verdad no sabes que pasará en este momento? Estoy seguro que sabes muy bien”. Mientras ella se muerde sus labios. Comienza a mover su mano hasta llegar sus muslos. Sus piernas abren como la compuerta del castillo, otorgando una invitación táctica a continuar con el gozo. Con un solo movimiento introduce el dedo profundamente. El gemido que acompaña el moviente es delirante. El solo sonríe al verla que su cuerpo se retuerce de placer al realizar esta movida. “¿No esperabas eso verdad?” Ella no dice nada solo puede siente el movimiento dentro que le quita todo forma de expresarse. Lentamente retira su dedo de ella, solo siente como su cuerpo tiembla a la situación que esta pasando.

Sigue leyendo