Demisexualidad: ¿Soy o no Soy?

Demisexual

La sexualidad entre los seres humanos suele fragmentarse en cuatro partes: la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad y la asexualidad. Son orientaciones bien definidas -algunas más comunes que otras- y están relacionadas directamente con la atracción sexual de una persona hacia otra de su sexo contrario o de su mismo sexo. Sin embargo, de la asexualidad (ausencia de atracción sexual por completo) se desprende una quinta pata que pocas veces está ubicada en el centro de la discusión: la demisexualidad.

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Feminizado….Por un hombre

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Conocí a Roberto en un boliche gay. El tenía unos 40 años, pero se notaba que hacía mucha actividad física, y tenía un cuerpo bien trabajado, que me resultó atractivo desde el primer momento. Yo tenía 17 años, y todavía tenía dudas sobre mis preferencias sexuales, ya que a esa edad había tenido experiencias sexuales con una chica y con un chico. Roberto, me invitó a tomar algo, me contó cosas suyas, me preguntó por mi vida, y la pasamos muy bien conversando sobre distintos temas. En un momento de la charla, me preguntó si yo tenía alguna fantasía. Le dije que no, y le pregunté si él tenía alguna. Me contó que tenía la fantasía de feminizar a un adolescente de mi edad, y convertirlo en su amante. Creo que me sonrojé en ese momento, y Roberto lo debe haber notado, porque cambió de tema. Más tarde nos despedimos, y me pidió el teléfono. Yo preferí darle mi dirección de correo electrónico, ya que vivía con mis padres y no quería que ellos atiendan el llamado.

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Lesbianicemos

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La homosexualidad femenina, o lesbianismo, a menudo plantea preguntas aunque es tan corriente como la homosexualidad masculina. ¿Cómo se desarrollan los encuentros amorosos? ¿Es el mismo placer? 

Las chicas, entre ellas, son adeptas de las caricias. Posiblemente más que las parejas heterosexuales. Así las manos tienen una alta participación en su vida sexual. Porque, al fin y al cabo, el amor entre mujeres se resume en gran parte en preliminares. Masturbación en pareja, ternura… las lesbianas son consideradas mujeres dulces y mimosas… Eso no excluye sexo salvaje entre ambas. Nunca olvidemos que en el sexo se habla de forma genérica, no de forma única.
En la antigua Grecia, el lesbianismo era llamado tribadismo, que significa frotar. Esta palabra, empleada sobre todo en la Belle époque, actualmente está en desuso. Sin embargo, en algunas lenguas, como en inglés o en alemán, este término designa una práctica sexual lésbica: el hecho de que dos mujeres froten sus sexos, uno contra el otro.

Eso sí, no olvidemos la boca, los besos, muchos besos. El placer mediante la boca es muy importante en las relaciones sexuales lésbicas. Boca contra boca, cunilingus, anilingus… Estas prácticas son comunes en las parejas heterosexuales y lesbianas.

Contrariamente a los clichés, la penetración también existe en las prácticas lésbicas, es incluso sistemática. Puede ser anal o vaginal, puede hacerse con los dedos, la mano, la lengua u objetos sexuales como arneses, juguetes eróticos ó consoladores. Tampoco olvidemos el fist-fucking, práctica que consiste en introducir la mano o el puño en la vagina de la compañera. Esta práctica es peligrosa, ya que provocar numerosas lesiones de las mucosas, desde la simple irritación o infección, hasta contusiones graves, incluso la esterilidad.

Aunque no haya forzosamente penetración, las lesbianas, igual que las parejas heterosexuales, también están expuestas a los riesgos de las enfermedades de transmisión sexual. Así que el control ginecológico también es indispensable, así que la contracepción también es necesaria en las relaciones lésbicas. Quizá no tanta, pero por algo se han creado los preservativos para la lengua y recomiendan lavarse las manos con jabón de ph neutro antes de realizar cualquier práctica. De hecho, según un informe presentado a la Dirección General de la Salud, una de cada 5 mujeres que nunca había tenido relaciones con un hombre, se habría infectado por el papillomavirus. Por lo tanto, parece importante protegerse y prevenir estas enfermedades sexuales, incluso en los casos de homosexualidad femenina.

¿Cómo protegerse? Se recomienda utilizar diques dentales: cuadrados de látex. Podemos hacer uno simplemente recortando un preservativo masculino o un guante en látex. Hay que verificar la homologación CE o NF. Debe recubrir los labios y la vulva durante el acto. Piensa en cambiar de dique si cambias de parte del cuerpo o de compañera.
Para toda penetración anal o vaginal con objetos sexuales, es indispensable utilizar un preservativo masculino o femenino. Para las penetraciones con la mano, utiliza guantes de látex. En todos los casos, piensa siempre en poner un poco de lubricante de base acuosa para evitar dolores, irritaciones y otros contratiempos.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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