Tabaco Prohibido

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Tom se dedica a desvalijar las cajas fuertes de los millonarios, y en ello está, cuando la atractiva esposa de un rico le sorprende. A partir de ese momento todo empezará a pasar muy rápido para él, y aprenderá que las cosas no siempre salen como están planeadas. Tom miró a ambos lados de la calle, no vio a nadie y sacó una horquilla, su colega le había dicho que no habría nadie en la casa, pero como era un hombre precavido, llevaba la pistola, y eso que su colega siempre había acertado, pero….. Con su habilidad habitual, metió el fino objeto, un pequeño giro de muñeca, después hundió la horquilla un poco más, de nuevo otro giro de muñeca y…. ¡Ya estaba abierta! Entró despacio, llevaba un plano de la casa, iría directamente a la caja fuerte y se largaría de allí cagando leches. Sara abrió los ojos y se incorporó rápidamente en la cama. Sigue leyendo

Sueño…

Él estaba cansado, llevaba ya muchos días con estrés laboral y esa mañana lo había dejado realmente hecho polvo. Saludó a su pareja nada más entrar en casa, con un buen beso, cenaron juntos, se tumbaron a ver la tele y él se fue un poco antes como de costumbre a la cama.
– A la mañana siguiente, a las 9.30 concretamente, al despertarse encuentra una nota encima de la mesa y un sobre, en el que indicaba lo siguiente:
– Ponte el traje, los accesorios que te adjunto y prepara desayuno para dos. Despiértame antes de las 11h.

Diversión en la terraza

Era un día de verano caluroso, haría unos 34 grados, yo estaba en la terraza de casa acostada en la tumbona bajo el toldo totalmente desnuda, y con agua fría al lado para refrescarme. Hacía mucho calor, llevaba tiempo sin acostarme con nadie y estaba con ganas de besar a alguien y practicar sexo. Pero hoy estaba en sola en casa así que tenía todo el día para mí sola. Bebí un poco de agua y me mojé los dedos, totalmente fríos ahora y mojé un poco mis senos, tenía demasiada calor. Poco a poco muy acariciando mis muslos, mi vientre, mi cuello, mis senos, me acercaba más a mis pezones, me alejaba de ellos, volvía a acariciarme los muslos rozando casi mi sexo, volvía a mi vientre y poco a poco fui adentrándome en mis placeres. Sigue leyendo

Susana y Alba

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Habréis visto este relato en muchos sitios. Pero desde aquí aseguramos que es de creación propia.
Sucedió una noche de sábado. Estaba volviendo a casa de mi amiga Susana tras una noche de fiesta con mis amigas, pese al éxito de conseguir alguien a quien llevarme a la cama fue bastante divertida y satisfactoria. Aún así, suerte que mañana llegaba Susana, podría enrollarme con ella para descansar las penas. Lo que me jodía es que había bebido mucho, tenía la necesidad de sexo, pero sabiendo lo que me esperaba al día siguiente era mejor aguantarse las ganas. Sigue leyendo

Mojando la cama

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Él estaba cansado, llevaba ya muchos días con estrés laboral y esa mañana lo había dejado realmente hecho polvo. Saludó a su pareja nada más entrar en casa, con un buen beso, cenaron juntos, se tumbaron a ver la tele y él se fue un poco antes como de costumbre a la cama.

A la mañana siguiente, a las 9.30 concretamente, al despertarse encuentra una nota encima de la mesa y un sobre, en el que indicaba que debe ponerse el traje, los accesorios que se adjuntan al sobre y preparar el desayuno para dos. Una segunda orden de despertarla a las 11:00h, ni un minuto antes ni un minuto después.

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Sumisa Por sorpresa…(II)

Sandra vuelve de la cocina acompañada de su humeante café hecho con tres cápsulas de Nespresso Volluto hacia su habitación, de color morado y con todo el mobiliario de color blanco satinado, que sacó de una de las revistas de Ikea. Enciende el ordenador de sobremesa, comprado hace más de cinco años al exnovio de su madre que era informático, y da dos tragos a la taza del café antes de introducir la contraseña que venía de fábrica: 1479xda.

– ¡Tardona!
– ¿Una no puede levantarse de la cama y hacerse un café? Solo han pasado 10 minutos.
– Sí, ya lo sé…pero es que me tienes ansiosa. ¿Qué tal todo?
– Bueno…tirando.
– Joder… ¿Tan mal fue el sexo ayer? Sigue leyendo

Sumisa Por Sorpresa…(I)

Sandra es una joven de 26 años, alta, esbelta, de ojos verdes, pelirroja y con el cabello muy largo. Se está arreglando para salir de casa, se ha ataviado con unos zapatos de tacón de aguja negro y tachuelas puntiagudas, unos vaqueros negros muy ajustados, blusa roja y una chaqueta negra y larga para protegerse del frío hasta llegar tres manzanas más allá. Ella, al igual que se hermana, no le gusta mucho maquillarse, así que se ha aplicado la base, párpados ahumados de color negro y labios cual carmín. Hoy debe estar guapa, atractiva e irresistible, es un día muy especial. Es el segundo aniversario con su pareja. Josh, un americano siete años mayor que ella no ha aparecido a la cita en el restaurante dónde se conocieron en una fiesta de cumpleaños tres años atrás. No creyó el día antes, mientras bromeaban por Whatsapp después de ducharse, que el mensaje recibido “No vendré mañana. Te dejo.” fuese en serio. No podía creer que una relación que ha sido casi perfecta desde el primer día, en la que no ha habido peleas importantes y en la que ambos se complacían y se buscaban en todos los sentidos, pudiese acabar en una mísera frase por un servicio de mensajería de texto.

– Por favor, Josh… Sigue leyendo