Amor de Café

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Le arranco la camisa, los botones vuelan, con el hambre de un náufrago nos comemos mutuamente la boca, nos besamos salvajemente mientras manoseo su cuello con mis manos. Me quita la ropa a tirones. Ese look de oficinista me vuelve loco, tan pulcra, con sus pequeños anteojos de marco negro, y a la vez tan indecorosa con su ropa interior de encaje…rebotamos contra los azulejos en las paredes del baño, sin darnos cuenta activamos el ruido a turbinas de un secador de manos y casi instintivamente nos encerramos en un cubículo, ella cierra la puerta. La tomo por detrás, le beso el cuello y nuestros brazos se suman, se multiplican, la tomo del pelo, desarmo ese prolijo y hasta prepotente rodete, y la hago agachar brutalmente tironeando de pasión, su espalda era hermosa, impoluta, perfecta. Era rubia, traslúcida, blanca como la nieve, solo un lunar en su costado derecho interrumpía aquella escultura en mármol, le dejo el corpiño puesto pero le levanto la minifalda, sus nalgas resplandecían.  Bajo mis pantalones, corro su diminuta ropa interior blanca y… Sigue leyendo

Rondó Veneciano

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– Podéis llamarme Chiara- al hablar su aliento rozaba la piel de Cavallieri y le hacía sentirse todavía más atraído por ella. Le había dado un nombre que sin duda era falso pero al notar sus labios buscando de nuevo su boca Alfredo pensó que en el fondo no importaba demasiado. Ella le había mandado llamar por algún motivo y de momento no iba nada mal. Si después de los besos había de morir, ya podía morir en paz.

Era enigmática y a Cavallieri le gustaba el misterio. Una mujer que se entregaba pero que a la vez le ocultaba sus intenciones y hasta su nombre real merecía que se le tuviera en cuenta. Sigue leyendo

Rondó Veneciano (I)

La noche caía sobre la Serenísima cuando el caballero salió de su casa dispuesto a perderse por las calles de la ciudad, iluminado sólo con la luz de un candil.

Había rechazado inconscientemente la compañía de su fiel criado y nada más dar unos pasos se arrepintió de esa decisión irracional y precipitada. Múltiples peligros podrían acecharle en una noche de Carnaval y sólo tenía para defenderse un puñal bien oculto entre sus puños de encaje blanco. Tricornio, tabarro y baúta, todo negro, contrastaban con ellos y con la máscara de cuero blanco que le cubría la mitad del rostro. En las manos, guantes de piel del mismo color y las piernas cubiertas de finas medias; debajo se intuía más que se veía un delicado traje de seda ocre con estampados grises. Balanceaba al caminar un bastón de delicada empuñadura de plata mientras con la otra sostenía la única luz de la calle. Sigue leyendo

Relato de médicos

Acababa de llegar al hospital, todavía sentía las palpitaciones vaginales por el orgasmo alcanzado después de la deliciosa masturbación que había experimentado durante el baño antes de salir rumbo al hospital. Todavía continuaba con la fantasía de tener una affaire con un paciente…..eso no había podido llevarlo a cabo dado que apenas tenía unas semanas de haber llegado a ese lugar, pero la idea fija de que alguna de esas noches, un paciente atrevido se prestará a mi fantasía.

Ese día, bajo mi bata blanca, portaba un sexy vestido, a la mitad de mis piernas, algo entallado pero dejándome moverme con libertad, escotado sin ser provocativo, pero lograba dar una idea de mis curvas y mis atributos pectorales, en resumen, era un vestido sensual que me había lucir como me sentía, femenina y provocativa. Me colgué el estetoscopio y en una de los bolsas de mi bata coloque un termómetro rectal, que me habían dado cuando estuve en pediatría y tenía que devolverlo, así que para que no se me olvidará lo puse dentro de mi bolsa.

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BDSM y Matrimonio (XXVIII)

Hace mucho que no aportábamos un nuevo artículo en esta sección, pero cada vez es más complicado por la demandas que nos solicitáis en privado. No nos quejamos, pero es algo que esperamos que tengáis en cuenta.
Hace unos días una mujer nos escribió preguntando cómo podrían tener una relación de dominación las 24h ya que ella se ve imposibilitada de tener sexo tanto rato. La cosa está en que una cosa es dominación y la otra sexo, van cogidas de la mano pero no son lo mismo.

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La Lujuria de Sandra

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Sandra era una chica de 30 años, aparentemente sencilla, aunque tenía muchas amistades, ninguna acababa de llenarle espiritualmente. Soñaba con encajar en algún lugar donde dar rienda suelta a sus fantasías. Una noche cualquiera, en un bar cualquiera, conoció a un hombre, José. El tenia 37 años, alto, atlético, canoso y muy atractivo. Nada mas cruzar sus miradas sintieron que era muy posible conectar, un sentimiento de complicidad hizo que José se acercara hasta ella. Estuvieron hablando unos minutos de cosas triviales, sin importancia, se intercambiaron los teléfonos y se despidieron. Sandra estuvo casi un mes pensando en aquel individuo, en como seria , si tendría las mismas fantasías que ella, o al menos parecidas. Aun así, no lo llamo. A los dos días de haberlo recordado por última vez, sonó el teléfono, era Jose. Ella se puso muy nerviosa, que querría Jose? Porque la llamaba después de tanto tiempo..? Pero al fin contesto.

-Hola, Sandra?
-Hola, si soy yo, Sandra, Jose?….

Después de las normas de educación básicas,

– ¿Qué tal? Como estas? …

Jose, le hablo de lo que realmente le había empujado a llamarla. El estaba preparando una fiesta para la próxima semana, en su casa. Una fiesta un tanto especial, quería invitarla. No le explico que clase de fiesta era, solo le dijo eso, que era especial y que esperaba que le gustase. Le explico que la única norma que existiría era que tendría que vestirse de negro. Nada más. Sandra acepto encantada, tenia mucha curiosidad por que se movería allí. Al fin llego la noche de la fiesta, Sandra eligió un vestido de lycra negro , bien ceñido, de cuello largo, mangas largas y falda muy muy muy corta… tan estrecho y corto era que cada paso que daba se le subía 3 dedos, hasta que se le veían parte de los glúteos.

Como calzado eligió unas botas altas, casi hasta las ingles con un tacón de vértigo. No llevaba medias y como lencería solo un diminuto tanga. Cuando llego a casa de Jose, estaba hecha un flan. No sabia si se había excedido en el modelito ya no tenia ni idea de la clase de fiesta a la que asistía.
Toco al timbre, y le abrió una chica, completamente desnuda, solo le tapaba los pezones unas tiras de cinta negra, y la cara un antifaz. Sandra se sintió aliviada y excitada a la vez, esta fiesta le iba a encantar…La chica del antifaz la invito a entrar y la condujo a una sala iluminada solo con múltiples velas, decorada con cuadros estrambóticos, tres sofás de cuero negro y una barra repleta de licores extraños embotellados en exóticos recipientes. Una cruz de san Andrés estaba clavada en una pared, Sandra al verla se volvió loca y sintió como cómo su pequeño tanga se humedecía. En una mesa cubierta con una tela de terciopelo morada habían toda clase de artilugios con los que Sandra solo había soñado, al haberlos visto miles de veces en paginas web de contenido sado: paletas, gatos, fustas, látigos, pinzas, cuerdas , esposas, pesas, succinadores…..Todo era muy sofisticado y Sandra ardía en deseos por probar todo aquello en su propia piel.

A los pocos minutos, después de salir de su propio trance de placer al ver semejante exposición, se dio cuenta de que en los sofás habían tres personas mas , las cuales no conocía- Fue directa a hablar con ellos, cuando escucho que alguien la llamaba, era Jose, venia de la cocina con una copa en la mano. Iba vestido con un pantalón de cuero negro y unas botas militares de media caña por encima de los pantalones. En la parte de arriba no tenia nada puesto. Se saludaron, hablaron de la decoración y los artilugios de la mesa, Sandra se mostró entusiasmada y muy agradecida por haber sido invitada.
Jose la condujo hasta los sofás y allí les presento a los tres ocupantes de este. Uno de ellos era un chico bastante joven, de unos 23 años, medio calvo y obeso. A su lado había una chica delgada de grandes pechos, morena y muy guapa, Lucia era su nombre, no pregunto, pero supuso que era más o menos de su misma edad. Y en otro sofá estaba la chica del antifaz. Jose y Sandra se sentaron a su lado y empezaron a charlar entre ellos. El timbre fue sonando, la chica del antifaz iba y venia a la puerta recibiendo al resto de invitados, y a los pocos minutos la sala se había llenado de gente peculiar. Eran unos 12…

Sandra estaba flotando en una nube, pero veía que si, mucha decoración e instrumentos pero allí solo se hablaba . De repente, Jose le susurro algo al oído de Lucia, ella se levanto y fue directamente hacia Sandra. Tras solo guiñarle un ojo, la cogió de los brazos, se los levanto y Jose le paso una cuerda por las muñecas, Lucia acabo la atadura en ambas. Sandra se asusto un poco, pero Jose desde detrás del sofá le dijo suavemente que no se preocupara y se dejara llevar, ella se relajo y se dejo hacer. Lucia le abrió las piernas y ato una a cada pata del sofá. La falda de Sandra subió hasta la cintura y dejo ver una ligera mancha de flujo en su tanga negro. Estaba muy excitada. Jose le paso un gato a Lucia y esta comenzó a fustigar la parte interna de los muslos de Sandra, que gemía de dolor y placer. Mientras Jose observaba desde detrás del sofá notaba como su entrepierna no paraba de crecer.

Lucia estaba disfrutando enormemente del placer que provocaba los latigazos que propinaba a Sandra y esta entre sollozo, espasmo y latigazo se percató de que en la falda de Lucia había un enorme y extraño bulto que hacia un rato no estaba allí… Jose seguía detrás del sofá, de pie, observando, y desde allí le levanto mas el vestido a Sandra, dejando al descubierto sus minúsculos pechos a los cuales les puso una pinza en cada pezón. Le paso unas velas a Lucia y esta derramo su cera en el cuerpo semi-desnudo de Sandra, que se estremecía de placer. Mientras tanto el resto de invitados iban haciendo a su antojo, Unos ataban al chico obeso a la cruz de san Andrés y le daban una buena tunda con las palas, la chica del antifaz danzaba sola, dando saltos mientras se metía un enorme consolador por el ano, un par de chicas ocupaban uno de los sofás, desnudas lamiéndose entre ellas. Sandra seguía atada al sofá de pies y manos. Apenas podía moverse y notaba como su sexo estaba cada vez mas mojado.

De repente Lucia se subió su minifalda, no llevaba bragas y dejo al descubierto un enorme pene que a Sandra le provoco más secreción vaginal. Mientras Lucia se tocaba aquella espectacular parte de su anatomía, Jose le metió la suya en la boca a Sandra. Ella lamió y succiono hasta quedarse casi sin saliva. Mientras Lucia seguía a lo suyo delante de ellos se agacho e introdujo tres dedos en la vagina de Sandra , esta se retorció de placer y su mirada pedía mas, mucho mas. Así que Lucia le clavo su gran miembro a Sandra, para el placer de ambos. Mientras tanto Sandra no escupía lo que tenia en la boca y Jose no paraba de gemir. Desataron a Sandra del sofá y la chica del antifaz se acerco, aun tenia el consolador en el culo, pero ahora además también portaba un arnés atado a la cintura. Lucia se tumbo en el sofá, Sandra se sentó encima de ella, dejándose penetrar de nuevo, inclinó su culo ligeramente hacia arriba y la chica del antifaz le introdujo el arnés en el ano a Sandra. Sandra grito de dolor, su culo hasta ese momento era virgen, sangro un poco, pero cuando hubo dilatado, volvió a gritar , esta vez de placer. Cuando el culo de Sandra estuvo bien preparado, Jose saco su pene de la boca de esta y se deslizo hasta los pies del sofá, donde le esperaba semejante ano recién desvirgado y bien dilatado, se lo lamió, introdujo su lengua limpiando así toda la cavidad de sangre y alguna que otra secreción mas, después le introdujo su pene.

Sandra no pudo contar el numero de orgasmos que pudo alcanzar, pero fueron muchos! Cuando Lucia se corrió dentro de Sandra, se dio la vuelta y lamió su propio semen del interior de esta. Mientras, Jose, seguía empujando. Y la chica del antifaz se dedicaba a lamer los pezones doloridos de Sandra a causa de las pinzas. A los minutos, Jose también se corrió dentro de Sandra y esta sintió como se le llenaba el recto de aquel líquido tibio. La chica del antifaz dejo de lamer los pechos y fue directa al ano de Sandra para beberse todo aquel semen que brotaba de su culo y empezaba a espesar. La fiesta se fue disipando, cada uno fue saliendo de la casa. Jose y Sandra se quedaron un rato mas descansando un poco. Se quedaron dormidos. Al cabo de unas horas Sandra se despertó y vio a Jose completamente desnudo en un sofá, dormido como un bebe. Se acerco a el, le acaricio las sienes, le beso, le lamió el pecho, la cadera, las ingles… hasta que introdujo el pene en su boca. Jose se despertó en el mismo instante en que Sandra jugaba con su glande, se incorporo, la abrazo le beso los hombros, y en el mismo sofá donde horas antes habían disfrutado en grata compañía la penetro y gozaron del placer de dos cuerpos unidos por la lujuria. Cuando los dos terminaron, Sandra se puso su ropa, sus botas, su abrigo, se despidió de Jose, llamo a un taxi y se fue a casa. Al llegar, fue al baño y se dio una buena ducha. Mientras frotaba su cuerpo con el jabón y el agua corría por ella, rememoro la noche pasada, se excito tanto que no pudo reprimir el masturbarse. 

Sandra era feliz, Sandra se descubrió a si misma en esa fiesta. Sandra se dio cuenta de que sus perversiones mas ocultas al fin habían salido a flote.  Sandra era una sumisa viciosa y eso le encantaba.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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firmak